El difícil reto de conducir un autobús entre muros de nieve

El conductor logró pasar entre las risas nerviosas de los que lo presenciaban. / Atlas

La dificultad era máxima porque el hueco abierto era prácticamente exacto a las medidas del vehículo

ATLASMadrid

El reto para Lluis era mayúsculo: conseguir que el autobús avanzara entre dos impresionantes muros de nieve. La dificultad era máxima porque el hueco abierto era prácticamente exacto a las medidas del bus, casi cuatro metros de alto y 2,60 de ancho, 3 metros si incluimos los retrovisores. Y poco a poco el conductor lo fue logrando entre las risas nerviosas de los que lo presenciaban. Dentro iba un grupo de niños que habían estado esquiando en La Molina, en Girona, y se dirigían a su hotel en Castellar de Nuch. Al final lo logró y sin un solo rasguño.

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