Bardot publica sus memorias

ISABEL IBÁÑEZ MADRID.

Bardot dejó el cine hace 45 años, cuando decidió apartarse de las cámaras, pero no para recluirse, como 'la Divina' Garbo. En realidad, la musa francesa no se ha ido nunca; todo este tiempo hemos sabido de ella y de su lucha por los animales. También apoyando a la ultraderecha de su país. Hace unos días, sus declaraciones la devolvían a la actualidad: «Nunca he sido víctima de acoso sexual. Y me parecía encantador que me dijeran que era guapa o que tenía un buen culito», soltaba sobre la campaña MeToo y la denuncia del caso Weinstein, y no dudaba al llamar «hipócritas» a algunas actrices. Ahora regresa a sus 83 años con sus memorias, 'Lágrimas de combate'. En el relato, dedicado sobre todo a sus mejores amigos -«No formo parte de la especie humana. No quiero formar parte, me siento diferente, casi anormal. De niña presentía ser un animal»-, pone nombre a los hombres a los que amó, sus colegas Jean-Louis Trintignant y Sami Frey y el músico Serge Gainsbourg. Su lucha contra el cáncer de mama también está presente y los párrafos más tristes tienen que ver con su hijo: «El instinto maternal se aprende con el tiempo y una vida tranquila. Yo tuve una vida muy complicada. Y ese desgarro me ha perseguido siempre. Durante su infancia, mis relaciones con Nicolas fueron lamentables. Vive en Suecia. Viene a verme una vez al año».

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