Las 'Carnavaladas' cobran vida

La escenificación del desfile de Antroxu llenó de color los jardines del museo. / AURELIO FLÓREZ
La escenificación del desfile de Antroxu llenó de color los jardines del museo. / AURELIO FLÓREZ

Alumnos de las Dominicas recrean la famosa serie de cuadros de Evaristo Valle | Es la primera vez en 35 años que el museo acoge un desfile de estas características, que logró acercar la obra del artista gijonés a niños y familias

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

En una fría y soleada mañana de primavera, Cipriano el Hojalatero, los Pierrots, varios quijotes asturianos tocados de montera picona y los protagonistas de un Antroxu muy artístico tomaron el jardín del Museo Evaristo Valle. Cuadros del artista gijonés como 'Carnaval de los lobos', 'Baile de Carnaval' o 'En el baile' cobraron vida a través de personajes encarnados por cincuenta alumnos de tercero de Infantil del colegio de las Dominicas que ayer pusieron, con un desfile y una sesión de fotos, el broche -o la puntada- final a meses de trabajo.

Gracias al proyecto 'Coser y cantar' han descubierto que el arte puede ser un juego a través del cual se desarrollan aptitudes múltiples: danza y expresión corporal, matemáticas, inglés... Tienen apenas cinco años pero ya saben de composición artística, estética, cultura y costura. Con soltura identifican cuadros, época y autor. «Yo elegí el de 'Carnavalada grotesca' del pintor Evaristo Valle porque me gustó mucho el sombrero de mi personaje. Abuelos, papás y tíos vinieron al cole para ayudarnos a hacer los trajes y usamos la máquina de coser, pero lo que más nos apetecía era desfilar. ¡Llevamos ensayando mucho tiempo!», detallaba Pelayo González, tocado con una chistera de fieltro, tras haber representado su papel. Jorge Marrón llevaba toda la mañana preocupado porque no hiciera demasiado sol: «En mi cuadro, 'Baile de salón', mi personaje mira hacia arriba».

Fue la primera vez en 35 años que el museo del artista que pintó el Carnaval de todas las formas posibles se llenaba de vistosos y coloridos disfraces para acoger un desfile de estas características. Todo comenzó en octubre, cuando las profesoras Pilar Magarzo y Verónica González participaron en un taller en el museo. «Queríamos hacer una actividad de costura pero nos faltaba un hilo conductor que lo hiciera atractivo a los niños. Con Evaristo Valle vimos la luz», comenta la primera.

Los pequeños visitaron el museo, examinaron los cuadros y escogieron sus favoritos, para después, con ayuda de una modista, diseñar y patronar los disfraces. «Con agujas de plástico los cosieron, y después vinieron sus familiares a dar el toque final». Nerviosos, pero con «una ilusión loca», acudieron al museo para prepararse para la mascarada mientras sus familias realizaban una visita guiada antes de hacer realidad el Antroxu que imaginó Valle.

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