«Ser chica influyó en mi carrera y lo sigue haciendo a día de hoy»

«Ser chica influyó en mi carrera y lo sigue haciendo a día de hoy»

Lucía Martiño: «Nosotras entramos cuando peor está el agua y ganamos menos en los campeonatos, aunque la liga Siroko ha roto la tendencia este año»

JESSICA M. PUGA GIJÓN.

Un día marcó el futuro de Lucía Martiño (Gijón, 1994). Fue el 6 de enero, fecha en la que, además de venir los Reyes, es su cumpleaños, así que le regalaron una tabla de surf. Fue entonces, hace unos trece años, cuando esta intrépida deportista -de niña practicó kárate, natación, atletismo, esquí, equitación y vela- descubrió su vocación. Por surfear no podía salir de noche con sus amigos, pero ha ganado en conocer lugares tan paradisiacos como Sumbawa, en Indonesia. Dedicarse a un deporte minoritario no ha sido fácil, más cuando aún hay diferencias entre chicos y chicas: «Este año, la liga Siroko Surf ha dado un gran paso adelante para igualar nuestra situación», agradece. Ahora mismo está en las Azores, a donde llegó tras ser jurado en el 'Día de las Alas' de Gijón.

-Lleva más de media vida subida en una tabla de surf.

-Sí, desde los 10 u 11 años que empecé hasta ahora, que tengo 23. Quién me iba a decir que lo que empecé a practicar como 'hobby' iba a terminar siendo mi profesión.

-¿Por qué el surf?

-Me enganchó. Cuando era pequeña practicaba muchísimos deportes porque me encantaba hacer cosas nuevas: empecé en kárate a los cuatro años e hice natación, atletismo y esquí, y probé equitación y vela.

-¿Y cuándo dijo que lo que quería era surfear?

-Todos los veranos iba con mis padres y mis primos de Santander a playa España y los mayores veían que jugábamos a ponernos de pie en la tabla. Un día, mi madre vio a un grupo en la playa que tenía tablas de surf de nuestro tamaño y les preguntó que qué era y dónde podía comprarlo. Esos Reyes tuvimos todos el mismo regalo (Ríe). Empezamos a ir a una escuela de surf en la playa de Vega porque entonces en Gijón no había. De hecho, justo la pusieron al año siguiente junto a la Escalera 10.

-¿Profesionalizarse resultó fácil o difícil?

-Fue complicado. Recuerdo los inviernos... Al final, entrenas en el Norte con días grises y el agua congelada y, cuando llegaba la hora de levantarse, era difícil (Ríe). Pero yo quería hacerlo, así que no había problema. Recuerdo que no salía con mis amigos porque a las seis de la mañana tenía entrenamiento y me iba a surfear, y lo hacía encantada.

-¿Y ser mujer? ¿Influyó?

-Sí, y lo sigue haciendo. Las diferencias entre chicos y chicas siguen siendo visibles en los campeonatos. Por ejemplo, nosotras entramos cuando peor está el agua y la cuantía de los premios económicos dista mucho.

-¿Qué diferencia hay hoy entre lo que ganan un chico y una chica?

-Por ejemplo, en la competición de menor categoría, ellos ganan 10.000 y nosotras la mitad, 5.000. Pero estoy muy contenta porque, este año, la Siroko Surf League ha igualado las condiciones y la gratificación. Es un paso adelante.

-El patrocinio de las marcas imagino que es fundamental, ¿no?

-Ellas lo son todo porque no contamos con apoyo de la federación ni del Gobierno. Además, el surf es un deporte muy individual. Gracias a las marcas puedo hacer el circuito mundial. Yo les presto mi imagen y ellos me apoyan económicamente.

-Ha encontrado en las redes sociales una oportunidad. Solo en Instagram tiene casi 57.000 seguidores y todo ayuda...

-Cuido mucho las redes, comparto mis viajes y mi día a día. Son muy importantes, sí.

-¿Cómo es un día normal en su vida cuando no está en alguna competición o de viaje?

-Me levanto sobre las ocho y desayuno fuerte, que es la comida más importante del día. Surfeo dos horas, vuelvo a casa para comer y vuelvo a surfear otras dos horas por la tarde. Además, en invierno hago una hora diaria de físico.

-Y en esa agenda tan apretada insisten en añadir un novio. La han relacionado con cantantes, actores... ¿Cómo se lo toma?

-Las marcas me invitan a muchos eventos y terminas conociendo a mucha gente, que son mis amigos. Yo sé lo que es verdad y no me importa lo que diga la gente. Intento evitar al máximo estos comentarios y seguir a lo mío.

-¿Piensa mucho en las clasificaciones? Ahora mismo está en el puesto 92 en la liga mundial femenina.

-Este año quedé segunda en la liga Siroko, la nacional, y la verdad es que no es mi mejor resultado, fallé bastante por la presión. Puntuaban tres pruebas y en la primera me fui muy pronto... Mi objetivo para el año que viene es estar entre las 50 mejores en la mundial. Trabajaré para lograrlo porque el año anterior estaba la 45.

-¿Cómo entrena para controlar esa presión?

-Hace un año trabajé con un 'coach'. Tengo que cuidar la presión deportiva y saber encontrar mis dos buenas olas en los veinte minutos que estamos en el agua.

-¿Dónde están las mejores olas de Asturias?

-A mí me gustan las playas de Xagó y San Lorenzo.

-¿Cuál es el lugar paradisiaco que más le ha sorprendido?

-Me sorprendió mucho Sumbawa, en Indonesia, El Salvador, porque hay una gente, unos paisajes y unas olas increíbles, y también Panamá.

-Fue embajadora de Gijón como Ciudad Europea del Deporte 2016. ¿Cómo lo vivió?

-Fue un orgullo. La verdad es que me gusta representar a Gijón por todo el mundo.

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