El Comercio

García-Ramos.
García-Ramos. / E. C.

«Tener el rastro de un lagarto de hace 154 millones de años es un hito histórico»

  • Las huellas de pisada podrían pertenecer a dos reptiles de unos 50 centímetros de longitud, incluyendo la cola

  • José Carlos García-Ramos Director científico del Museo del Jurásico de Asturias

El legado que guarda el Museo del Jurásico de Asturias se debe en buena parte al incesante trabajo del equipo formado por José Carlos García-Ramos y Laura Piñuela. Juntos recorren la costa asturiana entre Gijón y Ribadesella en busca de nuevos tesoros paleontológicos para incorporar a la colección del MUJA. Gracias a su persistente búsqueda han hallado en Villaverde (Villaviciosa), los rastros de dos lagartos que vivieron en la zona durante el periodo Jurásico, hace 154 millones de años. Estas 13 huellas -6 correspondientes a los pies y 7 a las manos- son las únicas conocidas en el Jurásico a nivel mundial. Ante semejante carta de presentación, ambos están ahora muy ocupados en tareas de documentación.

¿Cómo se gestó este descubrimiento?

Solemos recorrer toda la zona de acantilados en busca de nuevos hallazgos. Hace días, en la zona de Villaverde, en Villaviciosa, encontramos en los acantilados de Les Vinaes los rastros de dos lagartos jurásicos en un bloque suelto de arenisca. De esa misma zona proceden algunas de las huellas de pisada, conocidas como Grallator, producidas por el paso de un dinosaurio carnívoro de pequeño tamaño, un terópodo.

¿En qué medida influyó la llegada de los dinosaurios?

Afectó porque las investigaciones que se han podido llevar a cabo sobre los lagartos se han tenido que compartir y la historia de los dinosaurios ha llamado mucho la atención.

¿En qué estado de conservación se han encontrado las huellas de este lagarto?

Realmente bueno. Se conservan los rastros de dos lagartos, cuyas huellas de manos y pies muestran las impresiones de cinco dedos. Probablemente pertenecen al icnogénero Rhynchosauroides, aunque todavía no hemos llevado a cabo un estudio exhaustivo sobre los mismos para confirmar si se trata de una especie nueva o de una ya documentada. Lo interesante de las huellas es que, a diferencia de los restos óseos que pueden ser arrastrados, las pisadas se conservan en el lugar exacto en el que se produjeron.

¿De qué animal podríamos estar hablando?

Se trata de las huellas de pisada de dos lagartos de unos 50 centímetros de longitud incluyendo la cola. En base a la morfología y la posición de los dedos de las huellas de las manos y de los pies se puede descartar que se trate de un cocodrilo con los que se podrían confundir a primera vista.

¿Cuál es el valor científico que tiene este descubrimiento?

Investigaciones de este tipo sirven para revelar cómo era el ecosistema terrestre de la zona, que comprendía además cocodrilos, tortugas, dinosaurios y pterosaurios (reptiles voladores), lo que nos permite ampliar el conocimiento de los vertebrados que poblaban Asturias en aquella época. Por lo que es importante porque hasta el momento la única evidencia sobre estos lagartos jurásicos era una huella de mano procedente de los acantilados de Quintueles, también en el concejo de Villaviciosa, pero tener un rastro es un hito histórico.

¿Qué posición ocupaba Asturias en el Jurásico?

-Nuestra región estaba situada entonces a unos 33º de latitud norte, por tanto más cerca del Ecuador que en la actualidad, lo que propiciaba la presencia de vertebrados litorales y marinos como cocodrilos y tortugas. El clima era además predominantemente semiárido y la costa, que no era aún acantilada, tenía una orientación Noroeste-Sureste diferente a la actual.