Carlos López-Otín: «Podría irme a cualquier país, pero no voy a marcharme»

  • «El conocimiento genera muchísima riqueza. Y, de hecho, yo propondría invertir en bancos de conocimiento más que en los otros», recalca el laureado investigador

«Yo mañana me podría ir con el proyecto a cualquier sitio y sería muy bienvenido porque no solo llevas el dinero, sino que llevas el posicionamiento en el ranking. Puedes ir a cualquier país de Europa con un proyecto como este y te ofrecen todas las posibilidades, los mejores salarios... Pero mi deseo es trabajar en Asturias y no me voy a ir a ningún sitio. De aquí ya no me echan». Así refrendó ayer Carlos López-Otín su amor incondicional y su «compromiso» con Asturias y su Academia en presencia del rector, Santiago García Granda.

«Soy muy fan de la Universidad de Oviedo», reconoció el investigador, que, aunque admitió que «no todo ha sido maravilloso» desde que llegó al Principado hace tres décadas, se quedó prendado «de la gente». Así que, con la humildad que caracteriza a los grandes, dio las gracias al rector por creer en él, a los miembros de su equipo por inspirarle, a su familia e incluso a los servicios de administración de la institución por su trabajo «ejemplar». «Y, en suma, a todos los que me han ayudado. Porque me he sentido siempre muy apoyado», añadió.

Otín se queda y, además, con un proyecto -dijo- que «es la prueba de que la investigación no cuesta dinero». De que, al contrario, «el conocimiento genera muchísima riqueza. Y, de hecho, yo propondría invertir en bancos de conocimiento más que en los otros».

Así, por ejemplo, precisó que «se trata de un proyecto transversal y, por tanto, otros grupos de Biología y de Medicina se van a beneficiar directamente. Va a retener el talento y va a crear unos cuantos puestos de trabajo y a movilizar empresas».

Esa es la idea de la Universidad y de la investigación de este asturiano de adopción que ha visto multiplicarse sus compromisos internacionales en los últimos días. Entiende que todo pasa «por la cooperación y la transversalidad» y el rector no pudo más que felicitar y devolver los agradecimientos a «un investigador del máximo nivel y prestigio y a su equipo», que «han logrado lo que muchas universidades españolas no han conseguido nunca ni conseguirán».

«Una excelencia científica» -precisó un «orgulloso» Granda- «que repercutirá en la institución, que se verá favorecida en los rankings», porque, de las más de 2.400 candidaturas presentadas a un programa que premia la investigación de vanguardia (y del que ya han salido seis premios Nobel) solo se han concedido 231 ayudas de todas las disciplinas y solo once han ido a parar a España en un podio que lideran Alemania (45), Reino Unido (41), Suiza (25) y Francia (21).

Y un último dato que da idea de lo que este supone «para el empleo y la formación y para retener talento en Europa»: «En los tiempos en los que la financiación es tan insuficiente y en los que alertamos del drama que supone estar perdiendo investigadores de primer nivel, se calcula que con las becas de esta convocatoria unos 2.000 jóvenes investigadores van a trabajar en estos proyectos».