Ciencia es nombre de chica

Rita Levi Montalcini, durante una ceremonia para la entrega del título honorario de Doctor en Ciencias. /Fabio Campana (Efe)
Rita Levi Montalcini, durante una ceremonia para la entrega del título honorario de Doctor en Ciencias. / Fabio Campana (Efe)

En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la ciencia, Irene Cívico y Sergio Parra recogen en el libro juvenil 'Las chicas son de ciencias' las biografías de 25 investigadoras que rompieron los techos de cristal

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Todo está en contra de las chicas que quieren convertirse en científicas: la sociedad asigna a los varones los roles de ingenieros o matemáticos, mientras que deja a las mujeres el papel de enfermeras, también porque las jóvenes son más altruistas y tienen más desarrollado el impulso de ayudar, y no de ganar dinero. Pero a lo largo de la historia, hay centenares de mujeres que han logrado romper estos techos de cristal. Las biografías de 25 de ellas las han recogido Irene Cívico y Sergio Parra en 'Las chicas son de ciencias' (Montena), una obra ilustrada por Núria Aparicio (dibujante conocida en las redes sociales como 'La Pendeja') y dirigido al público juvenil que se publica, además, en el entorno del 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

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'Las chicas son de ciencias' es la continuación de una serie que comenzó con 'Las chicas son guerreras', un libro que buscaba destacar el papel de la mujer en los logros de la humanidad y en el que ya aparecían científicas como Jane Goodall o Marie Curie. En esa línea ahondan las protagonistas de este nuevo volumen, en el que aparecen otras científicas como Inge Lehmann, que descubrió que el centro de la Tierra es un núcleo sólido, o Rita Levi-Montalcini, que investigó sobre el desarrollo del cerebro y abrió el camino para conocer el órgano más complejo del cuerpo humano.

«Durante siglos, a las chicas no se les permitía ni tan siquiera acceder a la educación. Empezando por ahí, resulta muy difícil pensar que pudieran dedicarse a temas científicos y mucho menos explicar sus descubrimientos al mundo. ¿Quién las iba a escuchar? A las chicas se les decía que su misión en el mundo era cuidar de la casa y de la familia. Por suerte, muchas lucharon contra los estereotipos y creyeron en ellas mismas incluso cuando el mundo entero ponían en duda sus habilidades», escriben en el prólogo los autores.

En el libro se encuentran las historias de científicas como Grace Hopper, una matemática que creó un lenguaje para hablar con los ordenadores; Dorothy Crowfoot-Hodgkin, la bioquímica que descubrió la estructura de la penicilina y la insulina, o Maryam Mirzakhani, la primera mujer en ganar el Nobel de Matemáticas. También hay una española, María Teresa Toral, una química perseguida por el franquismo que tuvo que huir a México después de la guerra civil.

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