De la muerte a la risa

Raquel Medialdea durante su monólogo. / FECYT

La gijonesa Raquel Medialdea hizo podio ante los Reyes en el FameLab, un concurso de monólogos para divulgar la ciencia a través del humor

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

Raquel Medialdea Carrera no le dijo a su madre, María, ni a su abuela, Virginia, hasta tres semanas antes de irse a Sierra Leona que había tomado la decisión de marcharse a África como trabajadora humanitaria para combatir el Ébola, a ver si de esa manera les retrasaba también el disgusto que se iban a llevar.

«Allí necesitaban una respuesta urgente» y la decisión estaba tomada, así que a luchar contra el brote epidémico que se llevó por delante a miles de personas se fue en 2015 esta gijonesa que hoy tiene 26 años, formada en el IES El Piles, graduada en Biotecnología por la Universidad de Oviedo, de donde se fue de Erasmus a Belfast y, de ahí, a Glasgow, y con un currículum apabullante que incluye «dos másteres de los de verdad», a los que pronto se sumará el doctorado que está concluyendo en la Universidad de Liverpool.

La biotecnóloga asturiana ha combatido el Ébola en Sierra Leona y el Zika en India y Brasil

De aquella experiencia africana (más de tres meses repartidos en dos viajes) recuerda «la felicidad absoluta que sentía cada vez que algún paciente lograba vencer al virus». Tanta que, al poco tiempo, estaba en Brasil y en India peleando contra otra gran amenaza: el Zika, «que afectó especialmente a las poblaciones más vulnerables».

Porque si algo tiene claro Raquel Medialdea es que lo suyo es «combatir la desigualdad en el campo de la salud». Y, de paso, «concienciar de la importancia de investigar estas epidemias que golpean con fuerza a los países menos desarrollados y de las que parece que solo nos preocupamos cuando llegan al primer mundo».

Raquel Medialdea, en Sierra Leona.
Raquel Medialdea, en Sierra Leona. / FECYT

Así que, con el empuje que derrocha, se apuntó a FameLab, un concurso de monólogos destinado a promover la divulgación científica a través del humor y que en España se organiza desde hace seis años de la mano de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) y el British Council.

Una feliz idea que el jueves por la noche la llevó a la final del certamen en una velada «muy emocionante y muy divertida» celebrada en la sala Galileo Galilei de Madrid en la que, entre ovaciones y carcajadas, hizo podio, quedando tercera ante los mismos Reyes de España. Porque doña Letizia es una incondicional de la cita y, esta vez, don Felipe se unió al plan por sorpresa.

Con ellos entre el público y rodeados de «unas medidas de seguridad impresionantes», Raquel cuajó una actuación de poco más de cuatro minutos de duración en la que contó que, cuando le explicó a su abuela que se iba a África, «casi le da un patatús». O que, justo en el auge de la mayor epidemia de ébola de la historia, se unió a «un equipo maravilloso de científicos, médicos y enfermeros que trabajaban en un hospital» en el que, cuando diagnosticaban un caso de la enfermedad, al paciente se le confinaba y «se ponía en marcha un dispositivo digno del mejor capítulo del CSI»: «Había que encontrar a todos los contactos del enfermo durante los últimos 21 días, que es el periodo de incubación del ébola, y aislarlos a todos en cuarentena».

«Pero lo que de verdad logró frenar la epidemia fue prohibir algunas de las tradiciones más peculiares: los funerales», añadió. «Y es que ciertas tribus africanas tienen unas costumbres peculiares que incluyen dormir con el cadáver, besarlo, abrazarlo, bañarlo y, luego, beberse ese agua». Así que se producían tragedias como que «la muerte de una curandera causase el fallecimiento de más de 360 personas. ¿Pero a que no sabéis cómo se lo pasaron? De muerte», bromeó la gijonesa con un humor negrísimo muy aplaudido antes de concluir alertando de que «volverá a haber más epidemias» y de que, «por eso necesitamos seguir luchando hasta conseguir su erradicación».

Asegura Raquel Medialdea que los Reyes «se rieron mucho. Don Felipe, sobre todo», con una final en la que resultó ganador el madrileño Juan Margalef, de 29 años, que participará en la gran final que se celebrará en junio en el Reino Unido en pugna con los vencedores de los otros treinta países que participan en Famelab y tras imponerse a sus compañeros, que condimentaron sus monólogos ironizando sobre asuntos de actualidad. Entre ellos, el mal papel de España en el reciente festival de Eurovisión, el máster y las cremas de la expresidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, y el bajo índice de inversión en ciencia que hay en España. Una cuestión que a la biotecnóloga asturiana tampoco le provoca ninguna risa: «La fuga de cerebros formados aquí es realmente triste».

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