El corte de digestión, ¿mito o realidad?

El corte de digestión, ¿mito o realidad?

¿Hay que esperar el tiempo reglamentario (2 o 3 horas) para bañarse después de la comida? ¡Resolvemos dudas!

ALMUDENA NOGUÉS

Que levante la mano el que no haya tenido que escuchar la cantinela durante su infancia en alguna sobremesa. «Niño, no te bañes hasta que hagas la digestión». Una auténtica tortura cuando uno es niño, no tiene ningunas ganas de dormir la siesta y está deseando lanzarse al agua.

Durante muchos años abuelos y padres se han aferrado a criterios médicos -cada cual con argumentos de su cosecha- para zanjar el tema con una negativa rotunda. De hecho, esta prohibición sigue vigente a día de hoy en el seno de muchas familias. Por ello, cada verano cobra vigencia la misma pregunta, ¿qué hay de cierto en el corte de digestión? ¿Mito o realidad?

Los expertos son tajantes: a priori, con una serie de precauciones, no debe pasar nada por bañarse en la playa o piscina después de haber comido. «Sí está permitido el baño después de comer. De hecho, si tenemos a nuestros hijos durante dos horas expuestos al sol sin bañarse, podemos favorecer que una vez cumplido el tiempo se lancen ansiosos al agua y sufran una hidrocución» explicó recientemente a SUR el doctor Luis Moreno Almazán, jefe de Servicio de Aparato Digestivo de varios hospitales madrileños. ¿Cuál es pues la recomendación? «Actuar con prudencia, comer con moderación y meterse despacio en el agua», concluye el experto.

Las recomendaciones

Y es que a la hora de darse un remojón tras una ingesta hay que tener cuidado. Por tanto, hay un cierto fundamento en ese miedo de muchos padres a permitir el baño. Según los facultativos consultados, introducirse de golpe en agua muy fría puede dar lugar a una bajada brusca de la tensión arterial, y como consecuencia de ello pueden producirse mareos, malestar general, náuseas, debilidad y hasta pérdida de conocimiento, con el consiguiente riesgo de ahogamiento. En casos muy extremos, puede llegar a ocasionar una parada cardiorrespiratoria. Es lo que en Medicina se llama síndrome por inmersión o hidrocución.

¡Pero ojo! El detonante de este cuadro no es un problema digestivo (por lo tanto si se desencadena no tiene que ver forzosamente con haber comido justo antes aunque el haber hecho una comida copiosa puede influir), sino circulatorio. La hidrocución es un cuadro sincopal que puede generarse por meterse bruscamente en el agua después de tomar el sol durante mucho tiempo, hacer ejercicio físico intenso o o tomar algunos psicofármacos.

La medida más eficaz para prevenir una hidrocución es no zambullirse de golpe, sino entrar poco a poco en el agua mojando los pies, las muñecas y la nuca, así como evitar la exposición prolongada al sol (las probabilidades de sufrir una reacción de este tipo aumentan cuanto más fría esté el agua y más caliente esté tu cuerpo).

¿Cómo actuar ante una hidrocución? La pauta dada por los expertos pasa por salir inmediatamente del agua y, en casos graves, avisar a los servicios de emergencia. Si el paciente está inconsciente pero respira, hay que acostarle de lado. En caso de parada cardiorrespiratoria hay que realizar las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

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