«La deportividad se vive en el bar»

Aficionados del Real Oviedo y del Real Sporting de Gijón disfrutando del partido en el bar . /  ALEX PIÑA
Aficionados del Real Oviedo y del Real Sporting de Gijón disfrutando del partido en el bar . / ALEX PIÑA

Aficionados del Oviedo y el Sporting disfrutaron del derbi en locales hostelerosUn grupo de treinta seguidores de ambos equipos que se conoció en una red social disfrutó del partido en directo en Gascona

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Calor, mucho calor en una tarde de frío, lluvia y fútbol en mayúsculas. Las banderolas de uno y otro equipo ondeaban en alto, los cánticos de color azul y rojiblanco entonaban el ambiente y los gritos del primer gol para el Sporting, del empate del Oviedo y del desempate carbayón resonaron con fuerza. No era el Carlos Tartiere pero como si lo fuese. Hasta el nombre del bar, Corner, invitaba a disfrutar del derbi.

Allí, en la calle Gascona, vivieron el encuentro más esperado del año entre estas aficiones los más de treinta integrantes de una «peña de amigos» con miembros en ambos equipos. «Unos somos del Oviedo, otros del Sporting, pero todos amigos», aseguró Bernardo. Todos decidieron seguir el partido fuera del estadio: «Ir al campo es imposible, nosotros somos hijos de obreros y allí solo pueden ir socios o amigos de socios, no hay entradas para el público general», añade Bernardo. El argumento de este sportinguista de pro lo compartió Gloria, «su amiga y del Real Oviedo», cuando el gol de Mossa empató el tanto que había marcado Jony para el Sporting. «Goooooool», resonó en el bar como si no hubiese un mañana. «Yo lo vivo con mucho estrés», apuntó Castaño, que veía cómo su equipo igualaba el marcador. «Jugando contra el Sporting imagínete como estoy», justificó.

Los nervios, la emoción y sobre todo la deportividad reinaron en este grupo de amigos que se conocieron vía Facebook: «Vinoteo sidrero rutero, así nos llamamos». En el partido de ida se juntaron en un bar de Gijón; ahora tocaba la vuelta en un local de Oviedo. «La deportividad se vive en los bares», afirmó rotundo Carlos Álvarez, que en pleno descanso se animó a hacer una mini crónica del encuentro. «Dominio absoluto del Oviedo y efectividad del Sporting con un empate justo», afinó. «Sí, sí, que domine el Oviedo pero que gane el Sporting», se picó de inmediato Juanjo Riestra.

También hubo tiempo durante el descanso para discernir sobre el fuera de juego que anuló un segundo gol del Oviedo en la primera parte. «Yo soy del Sporting y digo que no hubo fuera de juego, solo tenía medio brazo adelantado, lo anularon injustamente», aseguró Jonatan Díaz. Paradójicamente a Castaño, forofo empedernido del Oviedo, la anulación del gol le pareció justa. «Fue fuera de juego de verdad, cuando ye, ye». Cosas del once contra once y «del fútbol es así». Y así se llegó a la segunda parte donde el «hala Oviedo» se mezclaba con «Gijón del alma». El mix sonaba bien cuando un nuevo gol del Real Oviedo cambió por completo la entonación de los aficionados. «Vas tenerme que pagar un cacharro», se escuchó mientras los aficionados, pero sobre todo amigos, se fundían en un abrazo porque si algo ganó en el derbi de ayer fue la deportividad. «Ganó el mejor, no hay nada que decir». Un partido de lujo que también agradecieron los responsables del bar. «Por mí tendría que haber un partido como este todos los días», sentenció Belén García, encargada del Corner, mientras las aficiones se despedían: «Que el próximo partido sea en Primera».

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