Las diez mayores atrocidades de la historia de la humanidad

Las diez mayores atrocidades de la historia de la humanidad
Un avión nazi derribado en Stalingrado, escenario de una de las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial.

La primera guerra de la que se tiene constancia data del año 1469 antes de Cristo. Desde entonces, muchas han sido las guerras y barbaridades cometidas por el ser humano. Estas son las peores

JON GARAY

La II Guerra Mundial. Seguramente esta sería la respuesta si se realizara una encuesta sobre la mayor barbaridad cometida por la humanidad. Y con razón. En números absolutos, no hay comparación posible. Nada más y nada menos que 55 millones de personas murieron en una masacre de seis años que enfrentó a dos de los mayores homicidas de la historia, Hitler y Stalin, sin olvidar a un imperio japonés que exhibió unos niveles de violencia tan estremecedores como el de sus iguales occidentales y las dos bombas atómicas arrojadas contra población civil. Sin embargo, ¿qué ocurriría si se tiene en cuenta que en el pasado había muchos menos habitantes en el planeta?

Esto es lo que hizo el historiador Matthew White, quien estableció una clasificación de las mayores atrocidades que arroja no pocas sorpresas. La primera, que la mayor matanza es una de la que seguramente no hayas oído hablar nunca -la rebelión de An Lushan no es un tema al que se preste demasiada atención ni siquiera en las facultades de Historia-; la segunda, que la II Guerra Mundial sería 'solo' la novena calamidad más destructiva. Y es que la historia de la humanidad está preñada de atrocidades sin fin. La primera batalla de la que se tiene constancia tuvo lugar en el año 1469 antes de Cristo. Ocurrió en Megido, en Palestina, y enfrentaron el faraón egipcio Tutmosis III y el rey de Canaán Kadesh. Desde entonces, millones de personas han perecido en guerras, esclavitud y masacres de todo tipo. Estas son las diez peores:

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36 millones de victimas en su época / 429 millones en cálculos de 1955

Rebelión de An Lushan

El peor conflicto en la historia de la humanidad tuvo lugar en China entre los años 755 y 763. El general que da nombre a la revuelta se levantó en armas contra la reinante dinastía Tang, que tras un periodo de esplendor, había entrado en decadencia. En solo ocho años perecieron 36 millones de personas -entre ellos, el propio líder, que murió asesinado por su hijo- de las 60 que habitaban el actual gigante asiático. Se calcula que en el mundo había entre 200 y 250 millones de habitantes, de manera que falleció en torno a un 15% de la población mundial frente al 2% de muertes que provocó la II Guerra Mundial.

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40 / 278 millones de víctimas

Conquistas de los mongoles (S. XIII)

La irrupción de Gengis Khan (1162-1227) en la estepa asiática supuso un antes y un después en la historia del mundo. Las hordas de los mongoles arrasaron allí por donde pasaron para conformar uno de los mayores imperios jamás conocidos: abarcó desde el extremo oriente hasta los confines mismos de Europa. A lomos de sus pequeños caballos, sus guerreros estaban perfectamente adaptados a los largos viajes que les impuso la imparable marcha impuesta por el gran Khan. Imbuidos de una fidelidad inquebrantable a su líder («Si me envía al fuego o al agua, allí voy. Voy por él»), cada hombre llevaba solo lo imprescindible: una casaca de lana, un par de pantalones, un sombrero de piel con orejeras y unas botas de montar de suela gruesa, todo ello pensado para soportar el terrible frío de la estepa siberiana. Podían estar fácilmente uno o dos días sin ingerir alimentos.

En su periplo, se calcula que fallecieron cuarenta millones de personas, unos 278 millones en la escala de mediados del siglo XX. Gengis Khan lo dejaba bien claro a sus enemigos cuando asediaba una ciudad: «A los comandantes, a los ancianos y al pueblo en general. Sabed que Dios me ha dado el gobierno de la tierra desde Oriente hasta Occidente. El que se someta, salvará la vida, pero el que resista, será aniquilado junto con sus esposas, hijos y las personas que tenga a su cargo».

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19 / 132 millones de víctimas

Comercio de esclavos en Oriente Medio

El comercio de esclavos fue una práctica habitual en el mundo islámico desde su origen y fulgurante expansión en el siglo VII con Mahoma. Desde la península arábiga hasta España pasando por el norte de África, la civilización musulmana comerció especialmente con eslavos (de aquí el origen de la palabra ‘esclavo’), persas, turcos… Se estima que hasta el siglo XIX, 19 millones de personas murieron por una práctica teóricamente abolida. En cifras actualizadas, serían unos 132 millones.

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25 / 112 millones de víctimas

Caída de la Dinastía Ming (S. XVII)

Al comenzar el año 1600, el esplendor de la dinastía Ming ya solo era un recuerdo del pasado. Desde su instauración en el poder en 1368 como reacción a la dominación de los mongoles, China vivió algunos de sus momentos de mayor esplendor: la población se duplicó, se construyó gran parte de la Gran Muralla así como la Ciudad Prohibida, contaban con la probablemente mejor flota del mundo… Más que los enemigos exteriores, fueron las disensiones internas en la cúpula del poder las que minaron su fortaleza y allanaron el camino al desastre.. Un levantamiento de los campesinos, hartos de la miseria, el desgobierno y los abusos, llevó a estos a asaltar Pekín. El último emperador Ming abdicó y a continuación se suicidó. Era el año 1644.

Para acabar con esta sublevación, los dirigentes decidieron recurrir a los manchúes, descendientes de los mongoles que se mezclaron con los propios chinos y los coreanos. Lo que pretendió ser un recurso de emergencia para acabar con los campesinos, terminó por instaurar una nueva dinastía. Por el camino murieron 25 millones de personas, 112 en cifras de mediados del siglo pasado.

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8 / 105 millones de víctimas

Caída de Roma (476)

Para el año 476, el Imperio Romano estaba muy lejos de sus tiempos de esplendor. Ya en el siglo III sufrió una tremenda crisis de la que apenas pudo salir. Cien años después incluso tuvo que dividirse en dos para sobrevivir. En el 410 Roma fue saqueada por los alanos, uno de los varios pueblos bárbaros que habían penetrado unas fronteras que había dejado de ser impenetrables. Atila, con sus huestes de hunos, había llegado a saquear ciudades como Milán, y solo pudo ser frenado con enormes dificultades. El colofón vino en el mencionado año, cuando el emperador Rómulo Augusto, que apenas gozaba ya de poder, fue depuesto por Odoacro, rey de los hérulos. Comenzaba así la Edad Media. En todo este proceso perecieron unos ocho millones de personas, el equivalente a 105 de mediados del siglo XX.

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17 / 100 millones de víctimas

Tamerlán (1336-1405)

Timur-Leng, más conocido como Tamerlán, es el último de una estirpe de conquistadores de la estepa asiática que comenzó con Atila y continuó Gengis Khan. Nacido en 1336 en la actual Uzbekistán, su imperio surgió de las cenizas que habían dejado los mongoles. En poco más de veinte años, conquistó ocho millones de kilómetros cuadrados -poco menos que la superficie de Estados Unidos- entre la India y Moscú. Como su antecesores, no tuvo reparos en aniquilar a cualquiera que se interpusiera en su camino, como ocurrió en las conquistas de Bagdad o Damasco. Son famosas las pirámides que construían sus soldados con las cabezas de sus enemigos. 17 millones de víctimas causó su ansia de conquista, 100 en el cálculo actualizado de Matthew White.

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20 / 92 millones de víctimas

Aniquilación de los indios americanos (S. XV-XIX)

Pese a que la Leyenda Negra hace referencia a la conquista española de América, las matanzas en el norte tanto por ingleses como más adelante por los propios estadounidenses han sido calificadas también como un auténtico genocidio. Así, desde su llegada hasta finales del siglo XIX, perecieron 20 millones de indios, la inmensa mayoría de su población. El equivalente ascendería a 92.

8
18 / 83 millones de víctimas

Comercio de esclavos por el Atlántico (S. XV-XIX)

La trata de negros africanos a gran escala comenzó con la llegada de los portugueses en el siglo XV y se acentuó con la necesidad de mano de obra en América en el XVIII. A medida que aumentaban las necesidades de esclavos al otro lado del océano, las incursiones hacia el interior del continente fueron haciéndose cada vez más profundas, tejiéndose una complicada red que comprendía cuadrillas de asalto, tratantes indígenas e intermediarios. Las guerras tribales se intensificaron para hacer prisioneros y venderlos. ¿Qué ofrecían los europeos a cambio? Telas, armas de fuego, bebidas alcohólicas y otros géneros, en su mayoría inútiles o perjudiciales.

Cuesta imaginar la dureza de un viaje transoceánico que podía durar dos o tres meses. Apiñamiento, epidemias, violencia… No pocos se suicidaban. Se calcula que en el siglo XVIII salieron de África 7,5 millones de esclavos; de ellos, 1,2 murieron en el viaje. Una vez en América, su destino dependía en gran parte del carácter del comprador. Lo más habitual era que fueran a trabajar a las plantaciones, que era poco menos que una sentencia de muerte por el agotador trabajo y los brutales castigos. En conjunto, y a lo largo de cuatro siglos, murieron 18 millones de personas, 83 en cifras de 1950.

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55 millones de víctimas

Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

9- (55)

El 1 de septiembre de 1939, las tropas nazis atravesaron la frontera polaca. Comenzaba así un conflicto que sacudiría al mundo durante seis años. Una vez derrotada Alemania en Europa, solo dos bombas atómicas logró doblegar la feroz resistencia del imperio japonés en Extremo Oriente, poniendo así fin a un conflicto que dejó 55 millones de muertos. “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”, dijo Robert Opennheimer, el padre del proyecto que construyó los mortíferos artilugios citando el Bhagavad Gita, uno de los textos sagrados del hinduísmo.

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20 / 40 millones de víctimas

Rebelión Taiping (S. XIX)

De nuevo China y de nuevo una matanza poco conocida. Este levantamiento, que se vio favorecido por la miseria y la decadencia de la ya mencionada dinastía manchú instaurada en el poder en 1644, fue liderado por Hong Xiuquan, una especie de aspirante frustrado a funcionario que tras fracasar varias veces en el examen que daba acceso a la administración, se convirtió en un iluminado radical. Influenciado al parecer por un misionero cristiano, comenzó a autoproclamarse segundo hijo de Dios y hermano menor de Jesucristo, y a destruir todo símbolo religioso no cristiano. Cultos demoniacos, según su delirio. Lo que empezó como una secta, se convirtió en un ejército capaz de poner en jaque a las fuerzas del imperio. Solo su suicido en 1864 y la intervención de las potencias occidentales lograron detener un levantamiento que dejó 20 millones de víctimas, el doble en números de cien años después.

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