«La educación musical es incompleta»

Max Valdés, en la actualidad y en un ensayo de la OSPA en 2003. / E. C.
Max Valdés, en la actualidad y en un ensayo de la OSPA en 2003. / E. C.

Maximiano Valdés: «Es más difícil dirigir Mozart en Viena, pero lo importante es transmitir de modo que afecte a la sensibilidad y eso puede ocurrir en cualquier teatro del mundo»

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Maximiano Valdés (Santiago de Chile, 1949) no se olvida de Asturias. Sus 16 años al frente de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias están siempre en el recuerdo por mucho que tenga un sinfín de proyectos ilusionantes al otro lado del charco. Dirige la Orquesta de Puerto Rico y sigue viajando con la música a todas partes, sobre todo a Chile y EE UU. Pronto volverá a Asturias.

-¿Qué tiene América que no tenga Europa?

-Por muchos años mi centro de trabajo fueron España y otros países en Europa. Empecé mi carrera en Italia y luego llegaron contratos desde Francia, Escandinavia, Alemania y, sobre todo, España. Oportunidades del otro lado del charco llegaron un poco más tarde y se han intensificado en estos últimos años. No es que América tenga más que Europa o viceversa, sino que las oportunidades se dan en diferentes lugares y de ahí nacen situaciones nuevas.

-Pero algo tendrá Europa que añora.

-En gran medida la música culta es europea, nacida en Europa y producto de situaciones culturales, políticas y sociales determinadas. Un europeo podrá ser indiferente a la música, pero sabe que ella es producto de su misma cultura. En algunos países de Hispanoamérica y en los Estados Unidos, esta relación se ha ido perdiendo. La música popular ocupa una gran espacio y ha condicionado a muchos compositores clásicos contemporáneos.

-Pero, para un director de orquesta, ¿hay diferencias entre trabajar aquí o allá?

-No creo que haya mayor diferencia. Los músicos son personas cultas que conocen las dificultades que conlleva interpretar una obra de Schubert o una de Tchaikovsky. Sin duda, es más difícil dirigir Mozart en Viena que en cualquier otra capital, sin embargo, lo importante es transmitir el contenido de la música de modo que afecte a la sensibilidad de las personas y esto puede ocurrir en cualquier teatro del mundo.

- Le tenemos un poco perdida la pista desde que se fue. ¿Qué es de su vida?

-Fueron muchos años en Asturias. ¡Dieciséis! Eso no se olvida nunca y los llevo conmigo por el resto de mi vida. Se dieron nuevos desafíos y decidí cambiar de rumbo. Me vine a Puerto Rico porque me ofrecieron la posibilidad de realizar un proyecto que tenía que ver con la cultura latina y norteamericana. Compositores caribeños y americanos, una orquesta grande y un festival, el Casals (fundado por el gran chelista), que reúne todos los años a un grupo de músicos de primer nivel mundial. Aquí he estado desde que dejé Asturias, alternando estas labores con muchos conciertos en Latinoamérica y Estados Unidos.

-No sé si usted nos habrá perdido la pista a nosotros, ¿cómo es su relación con Asturias?

-Mantengo contacto con muchas personas en Asturias, especialmente con músicos y personal de la administración de la orquesta. Los fallecimientos de Juan Carlos Cadenas y Roberto Álvarez, con quienes compartí tantos conciertos y tantos momentos de alegría, fueron muy dolorosos para mí. Va a ser muy difícil regresar a la OSPA y no verlos en sus sillas.

-¿Cómo recuerda aquellos años?

-La OSPA fue capaz de hacer grandes cosas. Miro esos años con orgullo por lo que conseguimos. Éramos una orquesta internacional, joven y nueva, que había que dar a conocer, primero en Asturias, en España y en el mundo. A través de giras y grabaciones se empezó a saber de ella y hoy día tiene un reconocimiento y respeto asegurados. Junto a eso está lo que fue nuestra vida en esa tierra incomparable, con gente maravillosa y un público que siguió nuestros programas y nos animó a crecer.

-¿Qué proyectos tiene en cartera?

-Seguiré con mi trabajo en Puerto Rico en el futuro próximo. Estoy muy involucrado con la Orquesta Nacional Juvenil de Chile, con la que estoy en este momento en el sur de mi país. Representan lo mejor de nuestra juventud y tocan muy bien. El resto sigue igual, conciertos y óperas.

-Con una carrera tan larga como la suya, no sé si tiene asignaturas pendientes.

-Varias. Por ejemplo, enseñar. Me interesa la relación entre la música y sus causas. De hecho, lo hago en la Universidad de Puerto Rico y lo ofrezco a otros centros de estudio. Me interesa trabajar con jóvenes directores e instrumentistas sobre los mismos temas porque creo que la educación musical hoy en día es incompleta.

-Vamos más atrás y más a fondo. ¿Usted recuerda cuál fue su primer contacto con la música?

-Me recuerdo haber cantado en un coro infantil que preparaba mi madre. Debía tener unos cuatro años. La decisión de dedicarme a la música fue sufrida y vino bastante tarde. Si bien estudié música desde la infancia, pasé por la carrera de Derecho, trabajé como periodista y me dediqué a viajar antes de tomar esto en serio.

-¿Y recuerda la primera vez que actuó en público?

-Mi primer concierto fue a los doce años tocando el concierto de Haydn para piano con la Orquesta Filarmónica de Chile. Estaba resfriado y no tenía pañuelo. Desde entonces no me olvido de tener uno en el bolsillo. A esa edad todo parece más fácil. Probablemente estaba aterrado y no me daba cuenta.

-¿Cuál es su fórmula para que la música forme parte de la vida de las personas? ¿Cómo hay que instaurarla en los colegios?

-Esto empieza por convencer a quienes establecen el contenido de las materias que se imparten a los niños y niñas jóvenes de que la música es una disciplina de un valor equivalente al lenguaje escrito y que su estudio aporta un desarrollo de la inteligencia y de la emotividad que ha sido demostrado una y otra vez. La práctica orquestal enseña a compartir la música con otros, a escuchar, a coordinarse y a encontrar el lugar propio en medio del conjunto.

-¿Cómo se hace un buen músico?

-Horas, días y años de estudio.

-¿Importa más el talento, el trabajo duro, el corazón o la cabeza para hacer un buena interpretación?

-Un gran interpretación está en el equilibrio de lo descrito.

-¿Cuándo le veremos por Asturias?

-Volveré a la Ópera de Oviedo. Me han encomendado dos títulos con la puesta en escena de Emilio Sagi. Estoy entusiasmado. A la OSPA espero que pronto, pero ya eso no depende de mí.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos