El Comercio

Las universidades se apuntan al uso de programas para detectar el copia-pega

Silvana Koch-Mehrin. Siendo vicepresidenta del Parlamento europeo en 2011, fue acusada de plagio por la Universidad de Heidelberg.
Silvana Koch-Mehrin. Siendo vicepresidenta del Parlamento europeo en 2011, fue acusada de plagio por la Universidad de Heidelberg. / Efe
  • Cada vez un mayor número de instituciones académicas recurren a nuevos programas para detectar los trabajos copiados por sus alumnos. Los centros catalanes han sido los últimos en afinar un software de este tipo, pero otros muchos ya utilizan distintos sistemas

Las universidades españolas han visto como a lo largo de los últimos años ha aumentado el plagio y muchas de ellas han recurrido a diversos métodos para combatir el copia-pega en los trabajos de los estudiantes que tanto ha facilitado internet. El clásico y más rudimentario: coger los párrafos de los trabajos de los alumnos, ponerlos en Google, hacer la búsqueda y esperar los posibles resultados similares. Pero también existen herramientas específicas que utilizan algunos centros. La última ha sido desarrollada por las universidades catalanas. Según publica el portal adslzone , los profesores trabajan ya con PECPlagio, un programa de reconocimiento de textos que permite comparar el trabajo presentado por el alumno con otros textos. Este software ha sido desarrollado durante los últimos años por la Universitat Oberta de Catalunya.

Pero no es el único. El más popular de los programas creados con este fin es Turnitin, que se presenta como "líder mundial en la prevención del plagio". El inconveniente para muchas instituciones académicas es el coste, al tratarse de un programa de pago. Otras universidades de León o la de Salamanca ya utilizan este programa. Otra de las herramientas creadas con este fin es plagium, que ofrece distintas opciones en función del tipo de usuario.

Porque el avance de las tecnologías ha facilitado la copia. Y no solo en los trabajos. También en los exámenes. Todas las universidades han adoptado ya medidas para combatir las fórmulas para copiar que han dejado obsoleta a la clásica chuleta. En la Universidad Politécnica de Gijón, el mayor centro de la Universidad de Oviedo, el último caso grave fue detectado el año pasado, cuando fueron pillados e inmediatamente suspendidos varios alumnos. Lo más común para intentar copiar son los teléfonos móviles y los pinganillos enchufados al oído en conexión con alguien que en el exterior chiva las respuestas. En el caso de la Politécnica se llegó a sospechar de que podía tratarse de algo organizado. Por eso, tanto la Politécnica como las facultades de Derecho o Medicina plantearon instalar inhibidores de frecuencia para evitar la transmisión de datos, aunque el Gobierno central puso coto a este tipo de medidas, que también se habían plantado en otras universidades, como la de Valencia, por cuestiones de seguridad. Eso sí, las normas de la Universidad de Oviedo permiten suspender a cualquiera que sea pillado con el teléfono encendido y en los últimos años se han sistematizado una serie de normas y procedimientos para tratar de reducir al mínimo las posibilidades de copia.

Pero para la mayor parte de los docentes, la mejor manera de combatir tanto el plagio como los intentos de copiar en los exámenes es la propia educación de los alumnos. Algunas universidades incluso han organizado jornadas de formación en ese sentido.