El Comercio

Con la Lomce en la mochila

vídeo

Alumnos de sexto de Primaria realizan la reválida de la Lomce. / Foto: Archivo | Vídeo: Europa Press

  • Esta semana comienza el nuevo ciclo escolar, que estrena las cuestionadas reválidas de ESO y Bachillerato y muchas dudas sobre sus efectos

El curso 2016-2017 será el primero en el que la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) se aplique al completo. Sus diferentes itinerarios, los nuevos currículos, los cambios en la FP, la prueba final de 6º de Primaria y, esta vez, también las reválidas de Secundaria y Bachillerato. Estas últimas son uno de los puntos más polémicos de toda la norma y su supervivencia a medio plazo es incierta.

Hoy, los alumnos de Murcia son los primeros en volver a clase. A lo largo de las siguientes dos semanas se incorporarán el resto. ¿Qué novedades les esperan?

Llegan las reválidas

La Lomce prevé que todos los estudiantes que concluyen un ciclo educativo -Primaria, Secundaria o Bachillerato- realicen una prueba individual final, corregida por personal ajeno a su centro, que evalúe las competencias que han adquirido. Su objetivo es permitir un análisis exhaustivo del sistema: qué comunidades, centros, clases o alumnos tienen más o menos éxito comparados con todos los demás. La de Primaria se implantó, a medias y con fuertes polémicas, el curso pasado.

Las pruebas han sido fuente de interminables conflictos. Los que las apoyan defienden que son una herramienta para evaluar el sistema y poder mejorarlo. Los que se oponen alegan que son una muestra de desconfianza hacia el profesorado -porque puede enmendarles las notas- y una fuente de estrés innecesario entre los alumnos. Además, denuncian, permite elaborar clasificaciones entre centros que dañarán la reputación de los que tengan estudiantes de origen socioeconómico bajo.

Si aún están en vigor para entonces -que no está claro-, todos los estudiantes que acaben Secundaria o Bachillerato a partir del curso 2017-2018 tendrán que aprobar su evaluación final para conseguir el título correspondiente -por eso se las denomina 'reválidas'-. Este curso que empieza, sin embargo, serán experimentales y no tendrán efectos académicos en ese sentido.

Todos los partidos menos el PP están contra las reválidas, y no está claro que vayan a llegar, tal cual las contempla la Lomce, al curso 2017-2018. Suspender su aplicación definitiva estaba entre las medidas del pacto entre Ciudadanos y el PP, y tanto PSOE como Podemos han prometido retirarlas si llegan a gobernar. En ambos casos, la modificación exige un cambio de la Ley Orgánica.

Titularse

Los conflictos políticos sobre las reválidas preocupan tanto a familias como a profesores. "Varias comunidades hicieron la prueba de Primaria fuera de lo que marca la Lomce y no ha pasado nada", denuncia Sonia García, portavoz de ANPE, sindicato mayoritario entre docentes de la escuela pública. "Pero con las de ESO y Bachillerato hay mucho más en juego. El Ministerio de Educación es el único que puede conceder títulos, y si las evaluaciones no se aplican como deben puede suponer un grave perjuicio a los alumnos".

Las reválidas, además, crean un limbo para estudiantes que aprueban el curso pero no superan la prueba. Los que suspendan en Secundaria solo podrán ir a la FP Básica -no pueden repetir curso, ni el examen-. En el caso de Bachillerato, para acceder a la universidad o a la FP Superior podrán repetir el examen otros años, pero no matricularse en ningun centro por haber superado ya las asignaturas que les correspondían.

Acceso a la universidad

Aunque la reválida del curso 2016-2017 no sirve para lograr el título de Bachillerato, será imprescindible para acceder a la universidad. Tras una negociación de la Conferencia de Rectores de las Universidades de España (CRUE) con el Ministerio de Educación, este examen será prácticamente igual que la ya extinta Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), y cumplirá la misma función.

Para las universidades, las preocupaciones son otras. "Tenemos que resolver pronto el tema de la duración de los grados", destaca Segundo Píriz, el presidente de CRUE. Antes de que comience el curso 2017-2018 tienen que decidir cuáles serán de tres y cuáles de cuatro años. La ley ya permite ambas duraciones, pero los campus se impusieron una moratoria para actuar todos a una y no provocar desequilibrios que devalúen la calidad de la enseñanza.