El Comercio

«Es el momento de retirar las reválidas»

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Cabecera de la manifestación que recorrió ayer por la tarde las calles de Oviedo y que reunió a estudiantes, profesores y padres en contra de las pruebas externas. / MARIO ROJAS

  • Casi un millar de estudiantes, docentes y padres se manifiestan contra las pruebas externas

  • Alumnos de la concertada se suman al paro en la pública. Los convocantes cifran en casi un 100% el seguimiento en ESO, FP y Bachillerato, y en Primaria e Infantil fue más dispar

A tres días de que, salvo sorpresa, Mariano Rajoy sea investido presidente de un gobierno en minoría, casi un millar de estudiantes, profesores y padres se manifestaron ayer en el centro de Oviedo para transmitirle un mensaje contundente: «Ya no puede hacer lo que le da la gana como en estos últimos cinco años. Tiene que escuchar a la comunidad educativa, que está en contra de las reválidas, de la LOMCE, y tiene el apoyo del resto de los grupos políticos. Es un buen momento para que retire las pruebas externas y no le va a quedar más remedio que hacerlo. Y si no, volveremos a movilizarnos».

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  • Masiva manifestación en Gijón contra las reválidas

Las palabras de la presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Asturias (FAPA) Miguel Virgós, Elena González, resumían el sentir general antes de la manifestación que sirvió para cerrar una jornada de huelga convocada en la red pública, tanto en las enseñanzas medias como en las etapas de Primaria e Infantil, contra las pruebas externas de final de etapa en Primaria, Secundaria (ESO) y Bachillerato. El rechazo este curso se orienta especialmente hacia estas dos últimas, necesarias para titular a partir del 2017-2018, aunque, en el caso de la de Bachillerato, ya será requerida en junio para acceder a la Universidad.

Según los convocantes -Ceapa (Confederación de Asociaciones de Padres de Alumnos), a la que pertenece la FAPA Miguel Virgós, y el Sindicato de Estudiantes-, el paro fue un «éxito» pese a «las presiones que hubo por parte de profesores que decidieron poner exámenes» en el día de ayer. Con los datos ofrecidos por las AMPAS, señalaron que la huelga rozó el 100% en Secundaria, FP y Bachillerato, y fue más dispar en las etapas inferiores, con un seguimiento que osciló entre casi el 90% en las alas de la región y un 60% en el centro de la comunidad autónoma. La Consejería de Educación, como suele hacer en estos casos, no realiza valoración al respecto.

Con el apoyo de los sindicatos Suatea, FETE-UGT y CC OO, los manifestantes echaron a andar detrás de la pancarta de cabecera en la que se podía leer 'En defensa de la enseñanza pública'. Entre la multitud que cubría el trayecto que separan la estación de Renfe y la plaza de la Catedral se encontraba el padre de una joven que estudia tercero de la ESO en el IES Bernaldo de Quirós de Mieres. «Estoy aquí porque con las reválidas los estudiantes se están jugando su futuro, pero también su pasado, su esfuerzo, después de haber superado dos mil exámenes. ¿De verdad es necesaria otra prueba para certificar si están preparados para titular o no? Y, además, la última palabra la tienen docentes externos...». Contraria a la externalización de la prueba también se mostró Liliana Díaz, profesora de Lengua y Literatura en el IES Escultor Juan de Villanueva y madre de un niño de nueve años. «Pero es que, además, las reválidas me parecen innecesarias, no responden a criterios pedagógicos y no se justifican. Los profesores que siguen día a día a los alumnos son quienes mejor los conocen».

Junto a ellos, estudiantes como Aitor Platas, de tercero de la ESO en el IES La Corredoria, que ve cómo, si las cosas no cambian, «a partir de enero del próximo curso tendré que estudiar tercero y cuarto a la vez, pues los contenidos de los últimos años son los que entran en la reválida». A poca distancia, Diego Pesquera, del colegio concertado Santa María de Naranco, que estudia cuarto de Secundaria y al que le afecta de lleno la primera reválida de ESO, aunque este año sin efectos académicos. «Los profesores están preocupados, porque la incertidumbre es total -en referencia a la orden ministerial que aún no se ha publicado y detalla las reválidas-. A nosotros todavía no nos están preparando. Me parece que estas reválidas son muy injustas». Como él, los alumnos de la concertada se dejaron ver en las movilizaciones convocadas por el Sindicato de Estudiantes ayer por la mañana en Oviedo y Gijón. «Es un orgullo que se hayan sumado», señaló Elena González, quien añadió que «en la concertada también hay gente con sensibilidad que lucha por una ley de igualdad y no comparte que los hijos se jueguen todo a una carta».

«Efecto devastador»

Opiniones como «es retroceder en el tiempo» o «suponen más barreras para el alumnado» se escucharon en la manifestación, en la que un profesor de Historia advertía de que «la sociedad aún no es consciente del efecto devastador de las reválidas». «Si se llevan a cabo -añadía-, se dejará a gente externa la potestad de decidir quién titula y quién no. Pueden cobrar o no por ello y tener intereses en favorecer a un determinado sector».

A pocos metros de la catedral, los asistentes -entre los que se encontraban diputados de Podemos e IU-, el Sindicato de Estudiantes leyó un manifiesto en el que, como había hecho por la mañana, advertía a Rajoy de que «esto no ha hecho más que empezar. Volveremos a salir a la calle todas las veces que sea necesario hasta que se deroguen las reválidas franquistas». Óscar Segador, alumno de sexto de Primaria en el colegio público Lugo de Llanera, fue el encargado de leer en asturiano el manifiesto de los padres, en el que hizo un repaso por el nuevo itinerario educativo de la LOMCE y las reválidas. «Creo que estamos volviendo para atrás y que el gobierno del PP no quiere que estudien ahora nada más que unos privilegiados. Por eso, me siento muy triste y espero que los mayores nos ayudéis a luchar por nuestros derechos y tener un futuro digno».