Los once gijoneses de Amancio Ortega

Los once gijoneses de Amancio Ortega
  • 9.300 aspirantes optaban al programa de inmersión lingüística. Ellos lo consiguieron gracias a sus calificaciones académicas y su alto nivel de inglés

  • Forman parte de los 500 alumnos becados por la Fundación para cursar 1º de Bachillerato en EE UU o Canadá

Emocionados y sin parar de hacer planes. Así viven once estudiantes gijoneses la ilusión de haber resultado agraciados con la beca de la Fundación Amancio Ortega, que les permitirá estudiar el próximo curso primero de Bachillerato, en un centro educativo de Estados Unidos o Canadá. Durante diez meses convivirán con una familia local. La beca les cubrirá todos los costes del año escolar -el viaje, la matrícula, la manutención, seguro médico y de accidentes- y «nos darán 100 euros al mes para nuestros gastos», añadió, Andrea Menéndez, del IES Jovellanos, una de los tres estudiantes que ha elegido irse a Canadá. A finales de agosto se marchará a Nueva Escocia, «un pueblo pesquero similar a Asturias, aunque allí los inviernos están a 20 grados bajo cero. Mis abuelos vivieron en Quebec y ya lo conocen. Dicen que es muy bonito». Andrea quiere ser arquitecta y cree que le ha tocado la lotería con esta beca. «La voy a aprovechar», dice entusiasmada, pero teme que al principio vaya a echar de menos a su familia, «en diez meses no podemos vernos, es uno de los requisitos del programa», detalla.

La intriga de saber con quién vivirán durante diez meses a partir de septiembre también invade a su compañero de instituto, Alejandro Trenor, que se ha decantado por EE UU. Tiene de media un 9 y un 10 en inglés y se enteró de las becas porque «me lo dijo una amiga». Considera que «es una oportunidad», afirma que en su casa están «súper contentos» por él y cree que «estar tanto tiempo fuera de casa me va a fortalecer».

Lucía Martínez, del IES Emilio Alarcos, también se va al país de Donald Trump. Tiene de media general un 9,9 y un 10 en inglés. Esta futura bioquímica reconoce que afronta el viaje «como loca». Pasó dos pruebas, la primera fue escrita y la última una videoconferencia por Skype en la que habló de porqué le gusta viajar. «Me hacían preguntas complejas como qué haría en Alaska sino tuviera transporte público. Me dijeron que allí se iba en trineo». En la fase escrita, confiesa que «me fallaron los nervios porque podría haber sacado más nota».

Octavio Villar, del IES El Piles, ya se ve en Norteamérica. Asegura que «lo que más difícil me resultó de la prueba escrita fue el listening porque solo lo pusieron una vez, no repetían». En la entrevista habló de los deportes, en especial, del fútbol que le apasiona y, como no, también del Sporting. «Mi hermana estuvo hace tres años en Canadá también con esta beca y fue ella la que me lo recomendó». En marzo, según dice, tendrán una sesión de orientación en Madrid.

Goyo González, del colegio San Vicente de Paul, se muestra más ilusionado, si cabe, que ninguno porque «estoy aquí porque renunció otra persona». En su caso, ha realizado ya otro intercambio, una semana en París, que fue su temática para la prueba oral. Goyo González dice que «sentiré nostalgia de mi familia cuando esté allí pero no tengo miedo ». No sabe aún a qué quiere dedicarse de mayor pero tiene claro que «estudiaré una carrera de letras puras, Filología o Derecho». También estudia chino. Lleva dos años y asegura que «es complicado, es como un jeroglífico y cuesta mucho».

Desde la Inmaculada, Carlos Valdeón está deseando pasar diez meses en EE UU. Ya tiene experiencia en estar fuera de casa porque, según explica, «realicé dos intercambios, a Malta y Holanda, una semana en cada sitio». Conoció la convocatoria del programa de becas de la Fundación Amancio Ortega «rebuscando en internet» y tampoco tiene claro que va a estudiar en la Universidad pero «será alguna ingeniería o matemáticas». Ahora espera «dominar el idioma y que la experiencia me sirva para cumplir mis metas».

Su compañera, Laura Hevia, también de la Inmaculada, se ve en Derecho o Relaciones Públicas. En su caso, el tema central de su entrevista fue dar los motivos por los que quería ir a estudiar a EEUU. «Les dije que porque es una experiencia única e impresionante, me parece muy necesario y una oportunidad».

En el Patronato San José están muy contentos porque Julia Trojada va estudiar el próximo curso 2017-18 en Canadá, en Newfoundland. Ya ha mirado en el mapa su ubicación y le encanta. «Tendré que comprar más ropa de invierno porque allí están a 20 grados bajo cero», advierte esta futura ingeniera que «espero mejorar mi nivel de inglés y aprovechar al máximo mi estancia allí». En su caso, practica hockey hierba pero no le importa cambiar en Canadá al hockey sala debido el crudo invierno de aquel país.

¿Te levantarías a rezar?

Del IES Jovellanos y también a Canadá, al igual que Andrea Menéndez, se prepara para marchar Marina Sánchez. En su caso, estará en Vernon (British Columbia). «Estoy emocionadísima. Me decidí a probar suerte y no me lo esperaba», indica. Para ella, lo más difícil fue el examen oral porque «me preguntaban mogollón de cosas sobre si me gustaba el orden, si me adaptaría al lugar, cuando estuve en Inglaterra y en Alemania de intercambio, cómo me relacionaba con la gente». Está decidida a estudiar alguna carrera tecnológica y está ansiosa por irse para «descubrir nuevas culturas y crecer como persona».

Desde el IES El Piles, también viajará a Estados Unidos Celia Morán. Con un 9,6 de nota media, la misma que tiene en inglés, esperaba que las pruebas «fueras más difíciles». Perteneciente al equipo de natación del Real Grupo de Cultura Covadonga se llevará sus bañadores para seguir entrenando al otro lado del Atlántico. «Me preguntaron qué podía aportar, si me relacionaba bien y si me tuviera que levantar a rezar por la mañana si lo haría». Emocionada por el viaje y por la experiencia de «vivir en una High School americana». Conoce Washington DC y Chicago de otros intercambios y se lo imagina «como en las pelis». En su casa, «están muy orgullosos y me animan un montón».

Clara García, del IES de La Laboral, también conoce el país americano de un intercambio. Desde siempre, tiene la ilusión de «estudiar y trabajar» en el extranjero así que ya desea que sea agosto para marchar porque «es una oportunidad muy grande». Además de aprovechar el viaje académicamente, quiere aprovecharlo todo. «La vida allí es distinta y voy a conocer gente nueva», explica.

Con el medio millar de estudiantes que han sido seleccionados para las becas del próximo curso, entre ellos estos once jóvenes, son ya más de 1.800 los alumnos españoles becados por la Fundación del dueño del grupo Inditex, Amancio Ortega.