Tom Fernández: «En la escritura y en la vida hay que tener un pie fuera de la zona de confort»

Tom Fernández, esta semana en Oviedo y en 2006 en el rodaje de 'La torre de Suso'. / PABLO LORENZANA / E. C.

El guionista y director trabaja en varios proyectos de series para televisión. De momento, no hay ninguna película en mente

M. F. ANTUÑA OVIEDO.

Anda a mil historias. Y nunca mejor dicho, porque el oficio de Tom Fernández (Oviedo, 1971) no es otro que inventarse, desarrollar y hacer crecer las vidas de otros. La suya transita estos días por Oviedo, donde escribe proyectos dispares para la televisión. El director de 'La torre de Suso', '¿Para qué sirve un oso?' y 'Pancho, el perro millonario' sigue fiel a su amor por la escritura, su vocación muy por encima de la de dirigir cine.

-¿En qué anda metido?

-Con proyectos muy chulos de series de televisión.

-¿Ahora mola más la tele que el cine?

-La serie de televisión es más divertida para un guionista, los personajes pueden crecer, evolucionar, dar giros... Además, ahora las series generan muchísima expectación, la gente tuitea cuando se están emitiendo, hace memes, comenta... Ir al cine te obliga a coger el coche, desplazarte, pero ahora con las nuevas plataformas puedes ver series cuando quieras, en el salón y en una pantalla con una calidad bestial.

-¿Luego el cine se muere?

-No. Igual que la televisión no acabó con la radio, tampoco va a acabar con el cine. Hay películas que hay que ver en pantalla grande.

-¿Es el mejor momento o lo mejor está por llegar?

-Ahora nos tienen que dar más: nos tienen que dar 'Breaking Bad', nos tienen que dar productos más adultos.

-Pero en España no hay series como 'Breaking Bad'. ¿Le falta atrevimiento a la ficción nacional?

-Somos poca gente. Para que una cadena apueste, tiene que tener una masa de espectadores grande. Si un éxito de televisión en España son tres millones de espectadores, nadie va a arriesgar. En España 'Breaking Bad' es suicida.

-Ahora se vive un momento muy bueno, pero usted fue protagonista de otro, el fenómeno 'Siete vidas'. ¿Marcó un antes y un después?

-Totalmente. Tenga en cuenta que cuando estrenamos 'Siete vidas' nuestro rival era Arturo Fernández. Así estaba la televisión: 'La casa de los líos', 'Médico de familia'... Y resulta que ahora los que veían 'Médico de familia' ven 'Breaking Bad'. La gente quiere cosas nuevas, y en España empieza a haber movimientos interesantes, con 'El Ministerio del tiempo' u otras series con intención muy cinematográfica visualmente. Está mejorando mucho la calidad.

-¿Le cambió la vida a mucha gente 'Siete vidas'?

-Sí. Que tu primer trabajo profesional tenga éxito da confianza. Pero nunca hay que dormirse en los laureles. Fue divertido, genial, maravilloso, pero quiero hacer otras cosas. Ahora ya no podría escribir 'Siete vidas'.

-¿Qué series quiere hacer?

-Quiero hacer las series que tengo en la cabeza. Son temas que a más de uno le sorprenderían, pero es lo que tiene ser escritor, que buscas territorios diferentes. En la escritura y en la vida hay que tener un pie fuera de la zona de confort.

-¿Esto de escribir es devoción, pasión, inspiración, obstinación?

-Todo. Es devoción porque el cerebro no lo puedes parar, las historias o te las inventas o te aparecen, están dentro y quieren salir; es obligación porque es mi sustento; obstinación porque estamos en un negocio complicado y para poner en marcha un proyecto de ficción hay que ser muy obstinado, creer mucho en lo que haces y pelearte con molinos de viento y acorazados. Este trabajo consiste en convencer a muchísima gente de que lo que tienes entre manos puede ser un buen proyecto y dar dinero. Es un negocio.

-¿Usted cómo escribe?, ¿tira mucho de servilleta?

-Sí, sí, soy de servilleta. Pero al final es sentarse y escribir y reescribir e insistir e insistir. Y saber en qué liga juegas.

-¿En qué liga juega España?

-Ahora han entrado Netflix, HBO, Movistar, se está abriendo el juego y estamos todos un poco expectantes.

-Los americanos se retratan muy bien a sí mismos y lavan sus fantasmas en pantalla. ¿Por qué aquí no?

-Es complicado. Cuando intentamos contar nuestra Historia, siempre hay trabas. No sabemos revisarla con la firmeza que lo hacen los americanos, que se cuestionan sus políticas, sus guerras. Allí el periodismo es religión y tienen series muy críticas en las que se diseccionan a sí mismos... Aquí es imposible. Lo peor de todo es que pasa lo mismo en las escuelas, tampoco se cuenta la Historia.

-¿Cuando lee los periódicos estos días no tiene la sensación de estar en una película?

-Que alguien llame facha a Serrat es una derrota de la educación. Para que alguien diga eso es que le falta mucha información, es que no sabe lo que ha pasado en este país en los últimos cincuenta años. Tenemos un problema. No sé qué estamos enseñando en las escuelas. Es desolador. Y Puigdemont y Rajoy han demostrado que no pueden gestionar ni una comunidad de vecinos.

-La realidad supera la ficción, ¿pero cómo se crea una buena ficción?

-Hay que escribir con el corazón. Cuando escribes y se te ponen los pelos de punta, la cosa va bien. Si tú te emocionas, o te descojonas, es que vas por el buen camino. Si eso ya cae en manos de la gente adecuada, productores, músicos, actores, y lo siguen tratando con el mismo cariño, puede tener un presupuesto de uno o de cien, pero no sales estafado.

-O sea, que se puede hacer una buena historia con un móvil.

-Por supuesto. Un profesional es un amateur que ha insistido. Si llego a tener 18 años yo con móviles como los de hoy, hubiera estado todo el día con los colegas haciendo cortos.

-¿Cuál es la receta para dirigir?

-Dirigir es muy divertido por lo que tiene de aventura. Vives en un mundo pararelo durante siete u ocho semanas. Es muy emocionante, te expones al equipo, a los actores. Es como ser comandante en jefe de un ejército de gente que no conoces de nada. Pero al día siguiente de que se acaba el rodaje no eres nadie.

-¿No le apetece volver a dirigir?

-No lo sé. Cuando tienes un proyecto que merece la pena, puedes estar cuatro años peleándolo, pero ahora estoy con series que me molan mucho.

-¿Dirigirá esas series?

-Sería complicado, porque si salen tendría que hacerme cargo del equipo de guionistas. Yo no soy director vocacional; soy guionista vocacional.

-¿El cine asturiano existe?

-Existe el cine. No tiene fronteras, habla de aventuras, de amor. No hace falta ser un policía de Chicago o un mafioso para entender las películas de Scorsese. Las historias son universales. No quiero ver banderas, la cultura, llámese cine o marionetas, es lo que ayuda a que fluya la educación, la información, y no sabe de fronteras.

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