España festeja el Año del Perro

El barrio de Usera, en Madrid, se convirtió en una fiesta mayúscula para la numerosa colonia asiática de la capital

A. TORICES MADRID.

La calle Marcelo Usera, el corazón del 'Chinatown' madrileño, se convirtió ayer en una fiesta de color, ruido, música, bailes y mucha alegría. Decenas de miles personas, de todos los orígenes, celebraron con un vistoso desfile inundado por el color rojo que en la noche del viernes al sábado comenzó el año 4.716 del calendario tradicional chino, el Año del Perro.

La misma escena, con pequeñas variaciones, se repitió en otras capitales españolas con fuerte presencia de chinos, que tiene en el Año Nuevo su fiesta más importante, cuando millones de ellos regresan a sus casas para celebrar con la familia el fin del invierno.

En lugares como Madrid, con unos 60.000 residentes chinos, la también llamada Fiesta de la Primavera, se ha convertido en una auténtica celebración popular, a la que cada vez asiste más gente, con pasacalles, conciertos, ferias y actividades culturales y gastronómicas repartidas por toda la ciudad. El año pasado participaron unas 350.000 personas y este ejercicio se espera mejorar esa cifra.

A los nacidos bajo este signo se les describe como leales, honestos y valientes

La concejalía de Cultura y la embajada de China en España coordinan desde hace tres años sus capacidades con el resultado de más de cien actos a lo largo de toda la semana. El Auditorio Nacional acoge el concierto del Año Nuevo Chino, el Palacio de Cibeles (el ayuntamiento) estrena una iluminación específica durante dos semanas, hay ferias y exposiciones por toda la ciudad y Usera, un modesto barrio alejado del centro, en el que viven y trabajan unas 6.000 familias chinas, estalla del viernes al domingo, con fuegos artificiales, petardos, motivos rojos en fachadas y comercios, miles de farolillos flotantes en el lago de su parque, y unos 1.200 artistas que llenan las calles de coreografías y trajes tradicionales, acompañados por tres dragones gigantes que espantan a los malos espíritus. A diferencia de lo que desde este año ocurre en Pekín y las principales ciudades chinas, sigue siendo una algarabía de fuego, ruido y humo. En China se ha prohibido el uso de petardos y pirotecnia para reducir la contaminación.

La fiesta de este año fue especialmente animada porque el Perro de Tierra ha sustituido -como cada doce años- al Gallo de Fuego como personaje del horóscopo chino que reinará en 2018. Eso significa, según la tradición, un buen año. Riqueza, amistad, felicidad y paz caracterizan a un signo que describe como honestos, leales, valientes y preocupados por el cuidado de los demás a los nacidos en los años del perro.

El alza en la celebración del Año Nuevo Chino, que se festeja entre el 21 de enero y el 20 de febrero, según el día en que se completa la luna nueva, es en España un ejemplo de buena convivencia entre culturas, pero también un negocio. Se calcula que los chinos que vendrán este mes, con el inicio de su temporada turística, gastarán unos 150 millones de euros, un 30% más que hace dos años.

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