Paula Prendes: «Soy una experta en hacer maletas»

Paula Prendes, en un reciente viaje a Estados Unidos. / E. C.

«Mi mejor verano fue el de los 14 años, me compraron la moto y fue descubrir, empezar a salir, ir a la discoteca»

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

A Paula Prendes (Gijón, 1983) hubo un verano que la marcó. Tenía 14 añitos, le compraron una moto y descubrió ese mundo que solo se descubre una vez en la vida cuando se tienen 14 añitos. A ella, que estos días muere de calores en Madrid esperando viajar a Asturias, le va la marcha. Le gusta salir, le llama viajar, no le hace ascos ni a la playa ni a la piscina y se muere de ganas de tomarse una copa en Cimavilla.

-¿Qué es para usted el verano?

-Últimamente es bastante trabajar en Madrid. Aunque siempre que puedo me escapo a Asturias, ya sea por tierra, mar o aire. Y mira que es complicado llegar, ojalá nos pusieran las cosas más fáciles, con aviones más baratos o trenes más rápidos. El verano es estar en mi casa, en Castiello de Bernueces, ir a todas la fiesta de prau, de Castiello, Deva, Quintes, Quintueles... Es el mundo de merenderos, un paseo por el Muro, la sidra en Cimavilla...

-¿Se viene para acá?

-Ya estuve, pero mi objetivo es volver. Estoy trabajando en 'Zapeando', pero mi idea es cuando tenga unos días escaparme.

-¿Cómo eran aquellos veranos de hace 20 años?

-¡Yo era tan feliz! Tenía mi moto, nos bajábamos con mi pandilla al Rinconín a bañarnos, también a la playa de San Lorenzo, o se venían todos a mi casa a la piscina. Por las tarde nos íbamos por el Mavi's, el Tango, delante de la caseta de Salvamento, luego subíamos al Jardín. Ya con 14 años, falsificaba los DNI de todas mis amigas.

-¡Qué me dice! ¿Cómo lo hacía?

-Imprimía la parte de atrás del DNI y con el Rotring cambiaba un número para que pareciera que tenía más edad, recortaba con un cutter, lo pegaba y lo volvía a plastificar. Y no cobraba. (Risas)

-¡Qué tiempos! ¿Algún verano muy loco? ¿Alguno inconfesable?

-Locos, sí; inconfesables, no. Pero para mí el mejor verano fue el de 14 años. Fue cuando mis padres me compraron la moto, fue el verano de descubrir, de empezar a salir, de ir a la discoteca. Es mi verano. Sin duda.

-¿Alguno para olvidar?

-Alguno que he pasado aquí en Madrid que no podía subir a Asturias para nada porque estaba trabajando. Me sentía supertriste. Con lo bien que se está en Asturias de temperatura mientras en el resto de España nos freímos.

-¿Cuál es su fiesta?

-A mí una de las fiestas que más me gusta, porque simboliza que llega el verano, es San Juan. Recuerdo que en mi casa mis padres hacían una hoguera e invitaban a sus amigos. Siempre solía llover, para mí era como que por fin llegó el verano. Y el Sella. Me gusta mucho el Sella.

-¿Ha ido muchas veces?

-Como cuatro veces. Acampaba con amigos. Me lo pasaba muy bien. Es bastante 'destroyer'.

-¿Le gusta viajar?

-Sí. Me gusta mucho salir al extranjero. Siempre viajé con mis padres, me inculcaron ese amor por los viajes, y cuando una se hace solvente ya lo puede hacer sin ellos. Este mismo verano he estado con unas amigas en la costa Oeste de Estados Unidos, hemos hecho parte de la Ruta 66 y pasado por el Gran Cañón del Colorado. Un viaje fantástico.

-¿Alguno que le haya marcado?

-Estuve de Erasmus en Roma. Eso me marcó. Te abre la cabeza y te hace conocer muchas cosas. También estuve un mes en Londres. Fue una de esas cosas que haces cuando no trabajas. Fui a ver a una amiga cinco días y me quedé un mes en un bed and breakfast asqueroso.

-¿El viaje soñado?

-Ahora voy a hacer teatro, pero cuando acabe la temporada me gustaría ir a recorrer la zona de Tailandia, del Sudeste asiático.

-¿Mochilera o de maletón?

-Me adapto a la situación. Por ejemplo, un viaje como este puede ser un poco más de mochila. Pero me gusta vivir cómodamente, no lo voy a negar. Se pueden combinar las dos cosas.

-¿Qué tal se le da hacer la maleta?

-Soy experta en hacer maletas. Es un coñazo, pero sí, se me da bien. Llevo lo justo. A veces peco de llevar poco por aquello de que hay que comprar algo en el destino. Soy bastante cauta, no de llevarme 800 cosas.

-¿Cuál es el truco para hacer bien la maleta?

-Tener poco tiempo. Cuanto más tiempo gastas en hacerla, peor. Lo mejor es hacerla el mismo día o el día anterior.

-¿Cómo es su día perfecto?

-Podría ser en Asturias. Levantarme en mi casita, coger el coche e ir a una playa como Torimbia o la Ñora, comer por allí y luego, a última hora, una ducha, a la Cuesta del Cholo y una copa por Cimavilla.

-¿Las noches eran más largas antes que ahora?

-Vuelven a ser largas.

-¿Le va la juerga?

-Me va, pues sí. Con 34 años no es que esté viviendo una segunda adolescencia, pero sí disfruto mucho saliendo.

-¿Su menú de verano?

-Soy muy de pescado. Unos calamares en su tinta o una ventresca. Y ya está. No necesito más.

-¿Cómo lleva lo de pasarse el verano trabajando?

-Bien. Yo en el trabajo disfruto, me gusta mucho lo que hago. No puedo asimilar el trabajo con estar pasándolo mal.

-¿Cómo se le presentan el otoño y el invierno?

-Voy a seguir con la obra 'La madre que me parió', en el Teatro Fígaro de Madrid. Hemos renovado temporada e intentaremos seguir llenando. La película 'Enterrados', que rodé en Asturias, espero que se estrene dentro de poco. Y ahora también estoy en 'Zapeando' en la Sexta, colaborando un poco a cuentagotas.

-¿Qué tiene el teatro que la hace tan feliz?

-La adrenalina del directo, el feed back del público. Es una prueba diaria que te pone. Te hace mejor profesional, te tienes que enfrentar cada día a una obra que está viva. Siempre es algo nuevo.

-¿Van a girar con la obra?

-Es difícil de girar. Se desarrolla en los baños de una boda y el decorado es difícil de movilizar. Pero esperamos hacerlo. Si actuara en el Jovellanos sería feliz.

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