Una familia, a punto de ser desalojada por el llanto de su bebé

Una familia, a punto de ser desalojada por el llanto de su bebé

Si el ruido prosigue se les podría dar un aviso de dos semanas para desocupar la vivienda

IVÁN ALONSO

Una pareja londinense que vive de alquiler en Londres ha sido amenazada mediante correo electrónico con el desalojo de su vivienda tras recibir quejas continúas sobre el llanto de uno de sus bebés. Attila e Ildiko Wurth tienen un hijo de 3 años y una niña de 15 meses. Es precisamente esta última la que, para la empresa que gestiona el alquiler de su casa, está ocasionando un malestar entre los vecinos de la propiedad y por eso se lleva a cabo la advertencia de que si el ruido prosigue se les podría dar un aviso de dos semanas para desocupar la vivienda.

En ese correo, la agencia asegura que las quejas vecinales indican que de madrugada el bebé estaba llorando y pataleando sin parar y que estos ruidos no se detienen hasta pasadas las 7 de la mañana.

La pareja, que reside en el barrio de Hammersmith al oeste de la capital británica, no da crédito a esta actitud «dura y sin corazón» y se encuentran «profundamente molestos» por este hecho. Attila trabaja como veterinario y la pareja no puede permitirse comprar en Londres, donde el precio de las casas cada vez sube más hasta cifras prohibitivas. «Tienes que ser extremadamente rico para poder tener hijos y una vivienda propia», señala.

«Hemos sido muy cuidadosos con el ruido», asegura el padre de familia, «ni siquiera tenemos un televisor para evitar sonidos desagradables», pero no entiende porque la agencia «alquila a una familia con niños pequeños sabiendo que estos llorarán a veces».

Desde la otra parte, la de la agencia, Sheraton Management Ltd, se advierte que los Wurth «incumplieron el contrato ya que estaban causando molestias a los otros ocupantes del edificio, no solo con los llantos de los niños, sino también con otros ruidos molestos». Dicen que hubo «golpes o pisotones» y que, por eso, se ha llegado a esta situación. La empresa afirma que tiene una responsabilidad con otros inquilinos del edificio, y que «se ha violado su derecho contractual a disfrutar tranquilamente».

En otro correo electrónico que esta familia recibió poco después se le remitía a una cláusula en la Sección 8 de la Ley de Vivienda del año 1988 que permitiría al propietario romper el contrato y expulsar del domicilio a los inquilinos antes de que éste llegue a su final.

Tras buscar asesoramiento, la organización benéfica de vivienda Shelter confirmó que esto requeriría motivos tales como no pagar el alquiler, comportamientos antisociales o una violación del contrato. Lo que podría incluir ser una «molestia» para los vecinos, algo que tendría que decidir, si finalmente deciden ir por vía judicial, un tribunal.

Más información en ABC.es.

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