Fútbol para curar una herida

El refugiado Sidi Kamissoko debutará esta tarde con el Racing de La Guía tras un largo viaje desde Costa de Marfil hasta Gijón, en el que saltó la valla de Melilla

Sidi, en el campo de Braña Sur, con uno de sus compañeros. / P. CITOULA
GUILLERMO B.Villaviciosa.

Es una cicatriz casi imperceptible en el dedo anular de su mano derecha, pero a Sidi Kamissoko le recuerda a algo más que a una vida entera cada vez que alguien le pregunta cómo se la hizo. Hace apenas siete meses, este costamarfileño de 19 años vislumbró por fin en medio de la noche la valla fronteriza que separa Marruecos de Melilla. Entonces no se lo pensó: cogió carrerilla con la poca fuerza que le quedaba tras ocho horas caminando, trepó por la red metálica y se lanzó desde esos seis metros de altura para pisar territorio español. En medio de la operación, un dedo se le quedó enganchado entre las espinas de la barrera. La herida se le ha quedado grabada para siempre y no solo en la mano. Desde el recién terminado verano, Sidi está en Gijón, jugando al fútbol. Esta misma tarde, tras resolver todas las trabas burocráticas en tiempo récord, debutará en Primera Regional con el Racing de La Guía.

Confiesa Sidi que muchas noches aún tiene pesadillas que le recuerdan su larga travesía por África para abandonar su país en guerra. La mayoría de su familia hizo lo mismo que él, aunque por distintos caminos: su madre está en Burkina Faso y tres de sus cuatro hermanos viven ahora en Mali. Él eligió Europa a través de una ruta que, vista ahora, parece mucho más larga que los 4.200 kilómetros que separan su Port Bouet natal de Gijón. «De Costa de Marfil pasé a Mali. Allí estuve tres años antes de irme a Argelia. Tardé una semana en llegar cruzando el desierto. Solamente tenía algo de comida y dos botellas de agua, así que tenía dosificarlo todo», explica Sidi con la naturalidad de quien cuenta una anécdota y no de quien narra una experiencia inhumana. Marruecos fue la parte final del trayecto antes de llegar a España.

Una mano amiga

Sidi hizo su viaje con un grupo de amigos. Todos ellos tenían decidido con-tinuar su vida en Francia o en Alemania tras alcanzar Europa, pero él no. Hubo un detalle en el último momento que marcó su decisión final. «Justo después de saltar la valla apareció una señora y me ayudó a salir. Todo el mundo fue muy simpático conmigo en España y además el mejor fútbol se juega aquí», recuerda con un castellano que aprendió en su infancia gracias a los programas de radio y televisión.

El destino quiso que Sidi llegara a Gijón hace solo cuatro meses, tras una breve estancia en un piso de acogida en Málaga. No conocía la ciudad, pero tiene claro que le gustaría seguir en ella durante muchos años. «Es una ciudad pequeña, sin los problemas que vivía en Port Bouet, hace buen tiempo… Estoy muy contento aquí», asegura. Al poco de instalarse en un piso del barrio de La Arena con un vietnamita, un palestino y un costamarfileño −todos refugiados como él−, Sidi acudió al campo de Braña Sur, donde juega el Llano 2000. «Apareció por aquí con un chico que se llama Pelayo. En el Llano 2000 le dijeron que, al tener 19 años, ya no podía jugar en categoría juvenil y nos comentaron su caso. Nosotros le hicimos una prueba y se quedó», explica el periodista Rodrigo Fáez, colaborador del club.

Endiablada velocidad

Desde el primer momento, Sidi sorprendió a todos sus compañeros por su endiablada velocidad. «No hay otro jugador tan rápido en primera regional y seguramente tampoco en categorías más altas», asegura Carlos Pérez, entrenador del Racing de La Guía. Sidi, que se desenvuelve como extremo por las dos bandas, se ganó pronto a todos los estamentos del club por su carácter. El técnico destaca que el costamarfileño «es un chico muy educado, siempre tienen una buena contestación, agradece cualquier consejo y notas además que lo absorbe».

La burocracia ha retrasado el debut de Sidi más de lo que él hubiera deseado, al disponer solamente de una tarjeta de refugiado. Tras dos meses de papeleos que requirieron incluso la colaboración de una abogada, la Federación Asturiana comunicó ayer al Racing de La Guía que su ficha había sido tramitada. Sidi jugará esta misma tarde ante el Arenas del Sella, si su entrenador lo estima oportuno.

Su sueño más inmediato es emular las cabalgadas por la banda de Sadio Mané, el jugador del Liverpool al que idolatra, y encontrar un trabajo que le permita quedarse en Gijón por muchos años. «En Costa de Marfil trabajé en una panadería, en una cocina… Puedo hacer cualquier cosa», afirma. Su otro sueño, más difícil, es que el tiempo borre esa cicatriz en su mano derecha que algunas noches aún le impide dormir. 

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