El gato más viejo del mundo muere a los 32 años

«Siento que se me ha roto el corazón. Tenía un gran carácter y fue muy querido», señala su dueña

ELCOMERCIO.ES

Los gatos domésticos tienen una esperanza de vida de alrededor de 12 años. Sin embargo, los veterinarios reconocen que cada vez es más frecuente encontrarse con felinos de edades mucho más avanzadas, incluso alcanzando y superando la veintena. Lo que es absolutamente extraordinario es que lleguen a celebrar su trigésimo cumpleaños. Uno de los contadísimos privilegiados que lo han logrado ha sido Nutmeg, un minino inglés fallecido hace pocos días con una edad aproximada de 32 años, según publica 'ABC'.

Sus dueños no tienen ninguna prueba sólida acerca de su fecha de nacimiento real. Nutmeg apareció en su jardín una tarde de 1990, escogiendo su casa como hogar. Los propietarios, una pareja formada por Liz e Ian, explican que las autoridades les aseguraron entonces que el gato tenía una edad aproximada de cinco años. De lo que no cabe duda es que desde entonces han pasado 27, cifra que por sí sola le convierte en un animal especialmente longevo.

De haber alcanzado antes de morir los 32 estimados, Nutmeg habría superado ampliamente aScooter. Este minino de Texas murió hace pocos meses con una edad demostrada de 30 años. Así lo reconoció oficialmente el récord Guinness que recibió en su día, gracias a la documentación presentada por su dueña Gail Floyd. Sin papeles similares, tal como se explicó en su momento desde la organización, no era posible designar a Nutmeg como nuevo portador del récord.

Sea como sea, las 32 primaveras que se le atribuyen supondrían nada menos que 144 'años gatunos'. «Siento que se me ha roto el corazón. Tenía un gran carácter y fue muy querido», señala Liz, su dueña. «No puedo explicar con palabras cuánto le echamos de menos. Ha dejado un gran vacío en nuestras vidas, pero sentimos que su espíritu está todavía con nosotros», comenta Ian, su marido. Para el hombre, el secreto de la longevidad de Nutmeg residía en su gran autonomía. «No era nuestro gato, nosotros éramos sus humanos», concluye.

Nutmeg estuvo a punto de morir en 2015 tras enfermar de gravedad. Los veterinarios pudieron salvarle la vida y llegó a celebrar su trigésimo segundo aniversario. Tal vez esa fue su última vida, la última de las siete que probablemente tuvo tiempo de disfrutar.

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