Gritos y vómitos en Bilbao en un aterrizaje frustrado por el viento en Nochevieja

Gritos y vómitos en Bilbao en un aterrizaje frustrado por el viento en Nochevieja

El comandante decidió regresar a Barcelona, donde se reubicó al pasaje en otro avión por cuestiones de higiene. Diez personas optaron por quedarse en tierra

DAVID S. OLABARRI y ERLANTZ GUDE

Lo que se presentaba como un sencillo viaje para los pasajeros de un avión de Vueling que, debía aterrizar en Loiu tras despegar sobre las 10.00 horas del día 31 de Barcelona, se complicó hasta tal punto de que más de uno vio completamente trastocados sus planes para disfrutar de la última jornada del año. Las fuertes rachas de viento motivaron que la aeronave tuviese que hacer frente a difíciles maniobras de aterrizaje que obligaron a la tripulación a suspender la operación. En el interior del avión se vivieron escenas de nerviosismo y las turbulencias propiciaron que varios pasajeros vomitasen, con la incomodidad añadida de que uno de los lavabos estaba fuera de servicio. Como consecuencia de las ráfagas de aire, el comandante descartó la alternativa de aterrizar en algún aeropuerto próximo, y optó por retornar a la terminal de Barcelona.

Un veterano viajero, que en varias décadas realizando el trayecto no recuerda un incidente similar relata su experiencia: «Algunas personas gritaban y, aunque no se pueda hablar de pánico como tal, sí que parte del pasaje vivió el fallido aterrizaje al menos con mucha tensión». Fue tal el impacto de la experiencia vivida sobre tan turbulentos cielos vizcaínos que ya en la Ciudad Condal una decena de pasajeros respondió negativamente al ofrecimiento de embarcar minutos más tarde en otro avión con destino de nuevo al aeropuerto de Loiu. Y es que debido al estado en que quedó la unidad a consecuencia de los vómitos se le sumó la avería en uno de los servicios, por lo que la compañía decidió movilizar otra aeronave en la que los pasajeros fueron directamente reubicados, sin necesidad de pasar por la terminal. En esta ocasión se les dio la garantía de que, en caso de sufrir nuevamente turbulencias en el acercamiento a Loiu, se optaría por intentar aterrizar en el alavés aeropuerto de Foronda.

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