El himno de San Antolín suena de nuevo

José Tielve 'Chispa' portaba la cruz de plata que abría la procesión.
José Tielve 'Chispa' portaba la cruz de plata que abría la procesión.

El Castañedu, a la vera del monasterio, acogió una multitudinaria comida campestre La localidad llanisca de Naves recuperó este año el histórico cantar en sus festejos

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

En una mañana soleada y de suave brisa la localidad llanisca de Naves celebraba ayer con un programa de actos interminable el día grande en honor al patrono, San Antolín. A mediodía tenía lugar el traslado de tres ramos hasta la iglesia parroquial donde se celebró la eucaristía. Al término de la misa comenzaba la procesión, seguida por el festival folclórico y la danza prima. En el Castañedu, a la vera del monasterio de San Antolín, tuvo lugar una multitudinaria comida campestre, hasta el punto de que la pradería semejaba un pintoresco restaurante al aire libre. Bien entrada la tarde se celebró una romería, acompañada de gaita y tambor, y la suelta del toro de fuego. Ya de noche quedaba por finiquitar la jornada con la verbena.

El gaitero Santi Galguera y el tamboritero Manolín Fernández acompañaron en pasacalles a los tres ramos hasta la iglesia, donde se celebró la misa oficiada por el párroco, Domingo González, y acompañada por las voces y la música del mariachi 'Hispanoamérica'. La procesión salió encabezada por una valiosa cruz de plata en manos del entusiasta José Tielve 'Chispa' y dos ciriales trasladados por Iván Cibanal y Rubén Tirador. Seguía la pareja de gaiteros, quienes abrían paso a tres estandartes y a tres ramos repletos de rosquillas y pan artesanal. El ramo de los niños lo llevaban, a turnos, Matías Carús, Nicolás Romero, Miguel Llaneza, Marcos Caucho, Hugo Galán y Ernesto García, mientras que el de los veteranos lo trasladaban Adrián Martínez, Pelayo de la Vega, Guillermo García y Aurelio Ramos.

Por detrás aparecían más de un centenar de niñas y mozas ataviadas de llanisca, dejándose el alma en los cantares y batiendo con salero sus panderetas al contrapunto de un tambor en manos de Conchi Cortabitarte. Ellas abrían paso a las andas con la imagen de San Antolín, sobre un manto de geranios rojos, y escoltada por el sacerdote, el mariachi y un elevado número de romeros y devotos. En una parada durante el trayecto, se recuperaba este año el cantar del himno de San Antolín.

Una vez disuelta la comitiva procesional, comenzaba el festival folclórico en la Bolera. Niños y mayores, todos simpatizantes de San Antolín, interpretaron el Fandango, el Trepeletré, la Danza del Señor San Pedro, las jotas de Cadavedo y el Cuera y el Pericote. La actividad matinal se daba por concluida con la danza prima.

Tras las reparadoras comidas en el Castañedu, en nutridos grupos de familia y amistad, la bandina tradicional bautizada con el sugerente nombre de 'Indianos de la maleta al agua', de la que formaban parte José Rey, Roberto Tárano, Santi Galguera, Luis Casani y Manolín Fernández, amenizaba una concurrida romería con la interpretación de ancestrales bailes a lo suelto. La actividad campestre concluía con la aparición del toro de fuego y la suelta de fuegos artificiales. Una danza prima llevaba a los romeros de regreso a Naves para el comienzo de la verbena y el final de los actos de 2017 en honor a San Antolín.

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