El islote de los 241 escalones: una maravilla de España reconstruida en Juego de Tronos

La ermita de San Juan de Gaztelugatxe, en Bermeo (Vizcaya), asombra más en la realidad que en la serie

MÓNICA GAIL

San Juan de Gaztelugatxe, en Bermeo (Vizcaya), se ha convertido en el escenario elegido para ser «Rocadragón» en el primer capítulo de la nueva temporada de Juego de Tronos.

El nombre de San Juan de Gaztelugatxe significa «castillo de roca» en euskera. Precisamente, los efectos especiales de la serie de ficción han sustituido la original ermita de estilo medieval por un palacio de piedra. Los directores han creado una puerta gigante acompañada por dos enormes dragones de piedra y lo único que ha quedado reconocible del lugar han sido los numerosos escalones, por donde vemos caminar a Khaleesi para llegar al castillo que un día fue su hogar.

Imagen del castillo construido digitalmente por los técnicos de Juego de Tronos
Imagen del castillo construido digitalmente por los técnicos de Juego de Tronos

La antigua ermita de San Juan de Gaztelugatxe ha sido reconstruida en varias ocasiones. Se encuentra cerca del cabo Machichaco, en el término municipal de Bermeo, en el punto más alto de una pequeña península unida a tierra sólo por la empinada escalera de piedra que el mar ha destruido alguna que otra vez y que cuenta con nada menos de 241 escalones. Y si esto puede parecer demasiado, no es nada comparado con los 450 escalones -más irregulares- que tenía en la Edad Media. Aunque no está comprobado, se dice que Juan Bautista llegó a poner pie en esta isla.

La ermita de San Juan de Gaztelugatxe.
La ermita de San Juan de Gaztelugatxe.

Siempre ha sido un enclave mágico y religioso para el arrantzale (pescador vasco). Esta parte de la costa era famosa por la pesca de la ballena, ya extinguida, y hoy se vive de la merluza y del bonito. La campana de la ermita avisaba a los marineros cuando había tormenta y su interior se llenó de exvotos que agradecían haber escapado de algún naufragio. El mar ha sido, a la vez, amigo y enemigo para el arrantzale. El primer toque de la campana avisaba de que se largaran cabos, con el segundo toque se aparejaban las lanchas y, con el tercero, se hacían a la mar. Ahora, se cuenta que si tocas la campana tres veces y pides un deseo, se cumplirá.

Vista nocturna del islote donde se construyó la ermita de San Juan de Gaztelugatxe.
Vista nocturna del islote donde se construyó la ermita de San Juan de Gaztelugatxe.

Pero ahí no queda la cosa, porque este fascinante lugar, además de ser uno de los más bellos de la Costa Vasca, también es objeto de algunas leyendas e historias brujeriles. Las brujas y sus reuniones nocturnas conocidas como «akelarres», siempre han formado parte de la mitología vasca y, por debajo de la ermita, se rumorea que la Inquisición encerraba a las personas acusadas de hechicería en las cuevas. El ambiente que se crea cuando San Juan de Gaztelugatxe se rodea de niebla y se oye el golpear de las olas sobre los acantilados, es inigualable.

El día de la romería, cada 24 de junio, es costumbre recorrer a pie los alrededor de diez kilómetros que separan la villa de Bermeo de San Juan de Gaztelugatxe. Se sale de su iglesia, exactamente de la huella que la tradición señala como la pisada de San Juan, y se termina en otra exactamente igual en la ermita de Gaztelugatxe.

Como era de esperar, este paraje ya ha recibido un premio: una placa que le identifica como ganador del concurso Siete Maravillas Naturales de España, organizado por Allianz Global Assistance en 2014.

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