«Me han llegado a decir que ponía en peligro a España por no tener hijos»

Arriba, María Fernández-Miranda, en Gijón./JORGE PETEIRO
Arriba, María Fernández-Miranda, en Gijón. / JORGE PETEIRO

La periodista gijonesa María Fernández-Miranda lidera la rebelión de las 'no madres' contra los tópicos y defiende «la hermandad entre mujeres» y la Transición

A. VILLACORTAGIJÓN.

María Fernández-Miranda (Gijón, 1975) nunca sintió eso que llaman 'instinto maternal' y tampoco se considera especialmente valiente. Y, aún así, decidió someterse a siete fecundaciones in vitro. Sin resultado. Un proceso que ha contado venciendo el pudor en el libro 'No madres. Mujeres sin hijos contra los tópicos', en el que recoge, además, entrevistas a mujeres que, como ella, no han querido o no han podido tenerlos. Entre ellas, la actriz Maribel Verdú, con la que ha forjado una buena amistad. Con ellas comparte también la periodista gijonesa una vida profesional plena que la llevó a Madrid para trabajar en 'Marie Claire', a poner en marcha 'Yo Dona', a convertirse en directora de Belleza de 'Elle' y, desde enero de este año, a ser subdirectora en 'Cosmopolitan'.

-Tenía miedo a cómo se iba a recibir el libro y ha sido un éxito.

- Tenía miedo porque se sale del tópico, según el cual hay que decir que ser madre es lo mejor del mundo. Y, como mi argumento es que también se puede ser feliz de otra manera, me asustaban las críticas. Además, cuando estaba en imprenta, salió el de Samanta Villar diciendo que era muy feliz con sus hijos, pero que había momentos en los que no podía más, y la machacaron. La acribillaron por decir que quiere mucho a sus hijos, pero que tenerlos no la hizo más feliz.

-¿No se ha topado usted con ningún 'talibán de la maternidad'?

-Han sido los menos. Me han llegado a decir que, por no tener hijos, debería pagar más impuestos, o que yo ponía en peligro España. ¡Imagínate, qué responsabilidad y qué importante soy! (Ríe). Son críticas desde el anonimato y que son muy superficiales porque no estoy haciendo apología de la no maternidad. No le digo a nadie que no tenga hijos. Al contrario: creo que, ante la duda, hay que intentarlo. Yo lo intenté. Pero la realización de una mujer no se reduce a eso.

-¿Cuántas veces ha escuchado lo de '¿Y vosotros para cuándo?' o 'No sabes lo que te estás perdiendo'.

-Muchas. Bueno, ahora me lo dicen menos, pero lo han cambiado por: «¿Por qué no adoptas?». Y yo pienso: «¿Y por qué no adoptas tú?». Me parece triste que se sigan haciendo preguntas tan íntimas a las mujeres.

-Recuerda a ese titular de 'El Mundo Today': «Las mujeres que no tengan hijos pasados los 40 tendrán que dar explicaciones en público».

-Sí (Ríe). A mí no me parece raro que me pregunten si tengo hijos o no. Lo que no me parece normal es que me digan: «Todavía estás a tiempo». O que en un entorno laboral me pregunten por qué.

-¿Tiene respuesta para eso?

-Intentaba ser ambigua, porque no siempre puedes ser cortante, y ahora digo: «Tengo un libro donde lo cuento todo. Puedes comprártelo». Es sorprendente que a estas alturas pase esto. Creo que ha habido una involución y que todavía hay dos reacciones ante alguien que no es madre: los que dicen 'qué egoísta' y los que piensan 'pobrecita'. Inka Martí me dijo algo interesante: «Ya sabemos todo lo que tiene de bueno ser madre. Lo llevamos escuchando desde que somos niñas, pero nadie nos ha hablado de lo bueno que tiene no ser madre».

-Adelante.

-Tener más tiempo, más libertad o más dinero, que parece algo frívolo pero para mí no lo es, porque implica, por ejemplo, poder viajar más, que me parece algo importante. O tener una relación de pareja más fácil en el caso de que tengas pareja. Y algo que para mí tiene mucho valor, que es tener muchos menos miedos. Por ejemplo, en el tema profesional, cuando no tienes hijos, vas más a por todas. Yo siempre me he arriesgado mucho con los trabajos y, en parte, es porque siempre pienso: «Si me quedo en el paro, no pasa nada. Ya saldré adelante». Si tuviese detrás de mí colegios y cosas así, sería más conservadora.

-Ese carácter luchador la llevó a someterse a siete in vitros...

-Creo que es una cosa que debería replantearme. Cuando tengo un reto, intento llevarlo a cabo hasta el final, y hay veces que no se puede. También hay que fracasar y aceptar el fracaso.

-Y dice que, de algo así, una pareja sale o reforzada o destruida.

-Es uno de los riesgos de estos procesos, que son muy duros, más a nivel emocional que físico. Después de una experiencia traumática, una pareja nunca se queda igual. En nuestro caso, lo hemos podido reconducir. También porque, en realidad, tener niños nunca ha sido el gran proyecto de nuestras vidas. Y, de hecho, fue mi marido el que me dijo: «Hasta aquí». A mí me costaba mucho cerrar esa puerta.

-¿Qué papel juegan los medios?

-Tenemos mucha responsabilidad y las revistas en gran medida, porque las preguntas que les hacemos a las mujeres siempre pasan por si tienen pareja o hijos. Vendemos ese ideal de felicidad y la felicidad depende de cada persona.

-Cambiemos entonces de palo: ¿qué proyectos tiene en cartera?

-El libro me ha traído muchas cosas buenas, como los mensajes de muchas mujeres que me cuentan que se han sentido acompañadas o que se han puesto en el lugar de otras. También voy a dar una la charla Tedx en Barcelona enfocada a temas de igualdad de género y me ha surgido la oportunidad de dar clases de escritura on-line, a lo que uno mi trabajo en 'Cosmopolitan', que es tela. Estoy un poco a tope y creo que tengo un problema que es no saber decir que no.

-¿Se declara feminista?

-Sí. Entendiendo el feminismo como la igualdad entre hombres y mujeres, que es lo que dice la RAE. No me identifico con las feministas que asaltan capillas semidesnudas; sí con las que buscan la igualdad desde el debate sereno y de la mano de los hombres, que no son el enemigo. Y creo en la hermandad entre mujeres, en la idea de que juntas somos más fuertes.

-Las revistas tampoco ayudan al imponer un canon de belleza.

-Soy poco políticamente correcta en esto. Cuando la gente dice: «Es que las modelos son guapas y delgadas». ¡Claro, es que son modelos! Una modelo debe ser guapa y delgada porque le queda mejor la ropa, una periodista debe saber escribir bien y una deportista debe ser rápida. Yo nunca voy a nadar como Mireia Belmonte y nunca voy a tener el físico de una modelo, pero no pasa nada. Cada mujer debe buscar cuál es su fuerte. El problema de todo esto es compararnos. Otra cosa es que haya modelos enfermas.

-¿Photoshop sí o no?

-Todas las revistas lo utilizan, pero tenemos mucho cuidado de no rebasar la línea de lo artificial. Y las actrices son las primeras que lo piden. Hay mucha hipocresía en eso. La foto de mi libro tiene Photoshop y yo lo digo. No pasa nada. Igual que vas a la peluquería a taparte las canas, te retocas un poco. Se trata de defender la libertad de las mujeres. ¿Y qué pasa si alguien quiere ponerse bótox? Nada.

-¿Ser sobrina-nieta de Torcuato Fernández-Miranda imprime carácter?

-No lo sé, pero me interesa mucho la época de la Transición. Para mí lo más admirable de los políticos de entonces es que fueron capaces de renunciar a sus intereses por el bien común. Creo que es lo que le falta hoy a la clase política. Lo que está pasando en Cataluña, por ejemplo, me parece un sinsentido. Me da mucha pena.

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