«Está todo lleno de gilipollas»

Summers acaba de publicar el libro 'Hoy me he levantado dando un salto mortal'. /E.C.
Summers acaba de publicar el libro 'Hoy me he levantado dando un salto mortal'. / E.C.

David Summers, líder de Hombres G, lamenta que hoy «hay menos libertad que hace 30 años» y que «la corrección política se ha cargado el humor negro»

ARANTZA FURUNDARENA

«¿Pero tú en realidad a qué te dedicas?», le preguntan todavía a este cantante y compositor los que piensan que lo suyo con ‘Hombres G’ es un hobby... A sus 53 años, y con más de 15 millones de discos vendidos, David Summers está cansado de de que a los artistas se les tome por el pito de un sereno, que los políticos «prefieran el palco de un estadio a un concierto», y que a él le sigan llamando pijo... Lo cuenta en su libro: 'Hoy me he levantado dando un salto mortal'.

–¿Se juega la vida cada mañana?

–Hay que jugársela, sí. Pensar: me voy a comer el mundo. En el libro intento dar claves para vivir la vida intensamente.

–Repite mucho que es un tipo normal.

–Es que hay mucha tontería. Está todo lleno de gilipollas. Ahora hay más tontos que nunca y con las redes sociales, como opinan todos, se ve mucho más.

–Será que la ignoracia es atrevida.

–No, no. Ahora hay menos atrevidos. Lo que hay es más corrección política, autocensura.

–Y usted no es partidario.

–Yo siempre digo lo primero que se me pasa por la cabeza. A veces me podría callar un poquito... Pero es que soy de una generación que vivió un momento donde uno podía decir lo que quisiera y reírse de cualquier cosa. Teníamos un sentido del humor muy español, el humor negro. Pero ahora por culpa de la corrección política ese tipo de humor no tiene cabida.

–¿Hoy a su padre se le echarían encima?

–A mi padre, a Gila, a Chumy Chúmez, a Mingote... Parece mentira pero hoy tenemos menos libertad que hace treinta años. Nosotros mismos nos autocensuramos, porque cualquier cosa que digamos puede estar sujeta a que se te eche un colectivo encima.

–De hecho, hace poco a usted le tacharon de homófobo.

–¿Ve? Otra muestra más de lo que le estaba diciendo. Yo jamás he sido homófobo ni lo seré. Solo dije que en la Movida los gays, que habían estado oprimidos durante muchos años por el franquismo, pudieron salir a la calle y expresarse. Y que nosotros no pertenecíamos a ese gremio y quizá por eso nunca nos han considerado dentro de la Movida. Porque éramos distintos. No teníamos tanto glamour.

–Y los tachaban de pijos.

–Es que entonces te ponían todavía más etiquetas que ahora. Tenías que ser punki o mod o rockero o heavy o pijo o algo... No podías ser simplemente una persona normal. Eso no era admisible. Pero ya me tiene un poco harto que después de 33 años, más de 3.500 conciertos, de 15 millones de discos vendidos, giras por todo el mundo etc, todavía me estén hablando en todas las ruedas de prensa de los pijos... Es como que no he conseguido nada en todos estos años. Me deprime.

–En su libro afirma: «España es un país lleno de cantantes que no cantan bien». ¿Haciendo amigos?

–No. Yo soy uno de ellos. Aquí todos los que cantamos lo hacemos porque un día dijimos: pues yo voy a cantar... No somos grandes cantantes pero tenemos una personalidad en la voz, un estilo propio. Aquí lo que hay es mucho autodidacta, gente que ha empezado a cantar más por ilusión que por una preparación o una disposición.

–También sostiene que vivimos una oleada de terrorismo musical.

–Me refiero a esos virales de internet, esas canciones idiotas que hace uno en su casa y dan la vuelta al mundo. Estoy en contra de la gente que hace música con la única intención de vendérsela a un público que considera poco inteligente. Eso es para mí terrorismo musical. Ese que piensa que el público es tonto y que le das cualquier gilipollez y se lo va a tragar.

«No me gustaría que una canción mía se convirtiera en canción protesta»

–Y esto lo dice el compositor de ‘Sufre, mamón’.

–Mis canciones pueden parecer facilonas, pero cuando yo hice ‘Marta tiene un marcapasos’ tenía 17 años y era lo mejor que sabía hacer en ese momento. Ahora tengo 53 y creo ser un poco mejor musicalmente. Siempre he intentado dar el máximo.

–Dice que sus hijos no siguen sus consejos.

–Es que tienen 17 años los dos, son mellizos. Tengo dos artistazos increíbles. Dani ya toca la guitarra de morirte, compone, escribe canciones muy bonitas, hace unas melodías preciosas. Es un crack. Y Lucía también. Canta de maravilla, toca también... Yo sueño con que hagan algún día algo juntos porque creo que se complementan muy bien pero como se llevan fatal de momento habrán que esperar un poco, ja, ja, ja...

–¿Se considera un padre ‘enrollado’?

–Yo sí. Tengo una relación con mis hijos extraordinaria. Me quieren mucho y yo a ellos. Tengo mucha suerte porque están en plena adolescencia y son muy buenos los pobres.

–Usted pasó una depresión terrible cuando murió su padre. ¿Se dejó una pasta en terapia?

–No hice terapia. El duelo me lo comí. Había perdido a la persona más importante de mi vida en ese momento, a mi guía. Siempre quise ser como él y su ausencia fue un gran palo. Ya va hacer 25 años y todos los días hablo de él.

–Y dice que el amor es lo más cañero que hay...

–Es que hablar de temas sociales siempre es más aburrido. Aunque he hecho alguna vez canciones como ‘El mundo grita’, que son arengas contra la violencia, me emocionan más las canciones de amor.

–Pues ¡Que viva España! ya es una canción protesta.

–Ja, ja, ja... ¿Protesta? He leído que su hija ha dicho que Manolo Escobar habría estado a favor del derecho a decidir, cosa que me ha sorprendido muchísimo. La canción a mí me parece maravillosa. Pero no de ahora, de siempre.

–¿Le gustaría que alguna canción suya fuera ‘protesta’?

–No, porque eso significaría que la otra parte estaría en contra de la canción. Y las canciones tienen que ser para todos.

–Acusa a Rajoy no estar interesado en la cultura.

–No solo él. Zapatero era igual. Y Aznar lo mismo. Siempre les ha interesado mucho más ir al palco de un estadio que a un concierto. El fútbol nos ha ganado siempre. Ha sido más marca España que los artistas.

–¿La música ha perdido la dignidad?

–Totalmente. Ha sufrido una devaluación psicológica y económica por culpa de las descargas ilegales. Ahora parece que no vale nada. Y eso hace pensar que los artistas hacemos algo que no vale nada. Eso psicológicamente influye mucho. A mí de hecho todavía me dicen: «Estás con los Hombres G... ¿Pero tú en realidad a qué te dedicas?». Porque creen que lo de la música lo hago en mis ratos libres.

–Peor es cuando les acusan de ser un grupo para fans.

–Ahí me revuelvo porque no puedo admitir que insulten a nuestro público. El hecho de tener que pedir perdón por haber tenido fans toda la vida cuando todos los grandes de la música de la historia han tenido fans, y cuando todos los artistas sueñan con tener éxito y tener fans, me parece de un despropósito tan absurdo...

–¿A quién le gustaría decirle ‘Sufre mamón’?

–Uf, ja, ja, ja... A Puigdemont. Pero no. Tampoco. No le deseo el sufrimiento a nadie. Ni siquiera a Puigdemont. Aunque la letra podría ser: Sufre, Puigdemont.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos