«Es un lujo que Víctor Manuel escribiera una canción para mí»

Marisa Valle Roso, en el parque Pinín de La Felguera.
Marisa Valle Roso, en el parque Pinín de La Felguera. / JUAN CARLOS ROMÁN

Marisa Valle Roso, renovadora de la tonada, lanza 'Consciente', un álbum en el que colabora el cantante mierense y donde interpreta temas de Chavela Vargas o Violeta Parra

PABLO A. MARÍN ESTRADAGIJÓN.

Bajo el aspecto frágil de Marisa Valle Roso (La Felguera, 1987) y de su aparente timidez se esconde una de las voces más prodigiosas de la música asturiana. No hace tanto, al finalizar un concierto en un teatro de la cuenca, en medio de los aplausos del público se escuchó la voz de una señora mayor. Le lanzaba un elogio que emocionó a toda la sala: «¡Respigásteme, fiya!». El próximo viernes 22 sale su nuevo disco, 'Consciente', un trabajo del que ya ha adelantado en las redes varios temas, entre ellos una versión de 'Macorina', que respigaría a la mismísima Chavela Vargas.

-Ha empleado cuatro años en este trabajo. Sí que habrá sido fiel al título...

-Es un proyecto compartido con Pablo Carrera y se trataba de buscar a quien podía hacer el mejor vestido para arropar mi voz. Tuvimos la suerte de encontrarnos con los productores Sebastián Merlín y Charlie Bautista: entendieron desde un principio lo que queríamos y hubo muy buena conexión. Al final salió el vestido.

-Un traje a la medida en toda regla. ¿Cuáles eran las hechuras que buscaba para él?

-Quería que mantuviese los tintes tradicionales en los que siempre me he movido y un aire más fresco y personal, donde hubiese algo de electrónica, pop, indie. Las medidas eran esas y Sebastián y Charlie les aportaron su propio toque.

-Hay composiciones propias, versiones y alguna sorpresa, ¿es así?

-Son 13 temas, la mitad composiciones y la otra canciones que siempre me gustaron, casi todas de grandes mujeres como Violeta Parra, Mercedes Sosa o Chavela Vargas. Algunas se sumaron casi por azar: 'Macorina', de Chavela, salió escuchando su historia en un programa de radio de Naciu Varillas, iba en coche y al volver a casa puse esa canción que hacía mucho no oía: decidí pronto que tenía que estar en el disco.

-Y la sorpresa creo que la pone alguien que la admira...

-(Risas) Más que sorpresa, el lujo enorme es una canción que Víctor Manuel escribió especialmente para el disco, 'Tanto como yo te quise'. Es muy del estilo suyo, aunque yo la cante se ve que es de él, por eso me presta... Víctor también está en la versión que hago de 'La planta 14', con un aire distinto a la que canté en su gira.

-¿Qué le dijo después de escuchar su canción?

-Le gustó muchísimo y me puso, literalmente: «Ye muy triste» (Risas). Y es que la letra lo es, transmite esa emoción. Creo que una de las cosas más guapas de la música es su capacidad de emocionar; no solo sirve para divertirse, echar una lagrimuca de vez en cuando está muy bien.

-Con el lujo de sorpresa, se nos fue el santo al cielo para saber qué más hay en el álbum.

-Víctor y Rozalén cantan en dos temas. Hay un romance tradicional, una canción gallega, 'Lela'; temas de Alfredo González, Pablo Carrera y una composición con letra suya en la que yo puse la melodía, 'Cómplices'.

-Extraordinarias cómplices también las que ha elegido: Chavela, Violeta... ¿Son sus referencias como artistas universales que partieron de la música popular?

-¡Acertaste! (Risas) Sí, son un buen espejo en el que mirarse. Hay documentales de Violeta en los que se ve cómo defendía su música de raíz, cómo quería que no se perdiera y se enfadaba porque no le prestaban la atención que merecía: llevó la música chilena a todo el mundo, lo hacía dándole su propio estilo y componiendo canciones. Así consiguió que llegara a todas partes la música popular... Chavela, Mercedes Sosa, lo mismo. Las admiro porque todas vienen de un género de raíz y desde mi pequeñez me veo ahí reflejada.

-¿Su música busca, como la de ellas, romper fronteras?

-Lógicamente, a todo artista le gusta que su disco lo escuche cuanta más gente mejor. Y a mí me apetecía poder llegar a más sitios y que nuestra música también se conozca y se difunda por el resto del mundo. A ver qué pasa, porque una cosa son las intenciones y otra la realidad...

-Hoy hay canales de difusión que no había en tiempos de Violeta, como internet, por ejemplo.

-Claro, está todo ahí. Antes había que coger la maleta para plantarte en Madrid y estar allí años y años para darte a conocer, hoy puedes llegar a la gente desde cualquier sitio del mundo por esa vía.

-Pero usted sigue creyendo en los discos materiales y quienes han apoyado este trabajo grabado en 'crowfunding' lo mismo.

-Sí, me pareció buena idea que la gente participara financiando el disco y comprándolo por adelantado. Tenía un poco de mieu a ver cómo reaccionaba la gente y al final resultó muy bien, se llegó al presupuesto marcado, incluso lo superó. Grabar un disco supone un dinero considerable y luego no se venden físicamente, porque la gente lo descarga. Yo creo que hay que seguir fabricándolos y el 'crowfunding' es una buena manera de que la gente también ayude a que no se pierda la costumbre de hacer discos.

-Su raíz es la tonada. Usted, Anabel Santiago, quieren darle un futuro. ¿Lo hay?

-Somos pocos los que pretendemos hacerla avanzar y que cruce fronteras. Se hace mucho por mantener la tradición, pero no se va más allá. La esperanza está en los críos pequeños que hoy están interesándose por la tonada (yo doy clase a un montón de ellos), nunca hubo tantos, así que hay que aprovecharlo. No se puede dejar pasar la ocasión y que solo repitan lo que ya está fecho. El futuro son ellos.

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