El marqués se baja del pedestal

La grúa retira la estatua. /A. GARCÍA / EFE
La grúa retira la estatua. / A. GARCÍA / EFE

Vecinos y autoridades se dieron cita en una fiesta con chocolatada incluida que para el Ayuntamiento es un «acto de reparación»

J. LUIS ALVAREZ

Una vez retiradas todas las estatuas de Franco y en vías de trasladado de los monumentos a los caídos y otros monolitos de la guerra civil y la dictadura, ahora le toca a las personalidades de épocas anteriores. La última ha sido la estatua de marqués de Comillas, Antonio López, un noble acusado de haberse enriquecido con la venta de esclavos. Por este motivo, vecinos y representantes municipales asistieron ayer, en medio de un ambiente festivo, a la retirada de la estatua del marqués en la plaza que hasta ese momento llevaba su nombre.

Antonio López, nacido en Comillas (Cantabria) en 1817, emigró a Cuba con 14 años. En Santiago abrió un comercio en un local alquilado al industrial catalán Andrés Bru Puñet. De inquilino pasó a ser el yerno del rico potentado al casarse con su hija. Así volvió a España, donde pasó a formar parte de élite social barcelonesa y compró el palacio Moja.

De regreso a Cuba desarrolló una ingente labor industrial, tanto con la caña de azúcar como en los cafetales. Tamaño fue el negocio que tuvo que comprar el que fue el primer barco de vapor de hélice de la marina mercante española, el 'General Armero'. De nuevo en España puso en marcha la naviera Antonio López y Compañía, luego denominada Compañía Trasatlántica Española, el Banco Hispano Colonial, la Compañía General de Tabacos de Filipinas y la compañía ferroviaria de Zaragoza a Pamplona y Barcelona. El rey Alfonso XII le otorgó el título de marqués y Grande de España. Murió en 1883.

Sin embargo, la cuita de Antonio López fue el haber compaginado el comercio de bienes con el de seres humanos en Cuba. En 2014, SOS Racisme Catalunya ya pidió el cambio de nombre de la plaza de Antonio López. Finalmente, ayer fue arriada la estatua con la ayuda de un camion-grúa, en medio de una fiesta amenizada por Els Comediants, con talleres infantiles, y aderezada con una chocolatada vecinal.

El Ayuntamiento instalo dos carteles en los que los asistentes pudieron informarse de los motivos de la retirada de la estatua y el cambio de nombre de la misma. Desde ahora el callejero la reconocerá como plaza de Les Bullangues, las revueltas populares que en el siglo XIX tuvieron como escenario la ciudad condal y que marcaron el final del absolutismo en España.

Según explicó el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, la retirada de la estatua del marqués es «un acto de reparación a quien se siente ofendido por estos crímenes de lesa humanidad». «También es un reconocimiento, porque Barcelona es una ciudad de libertad que ha tenido grandes defensores que han luchado contra el esclavismo», aseguró.

La estatua del marqués de Comillas fue trasladada al Centro de Colecciones del Museu d'Història de Barcelona, a la espera de saber dónde será exhibida o si formará parte del depósito de este organismo.

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