Muere Julio Rodríguez Villanueva, pionero asturiano de la bioquímica

Julio Rodríguez Villanueva, en los cursos de verano de La Granda. / E. C.
Julio Rodríguez Villanueva, en los cursos de verano de La Granda. / E. C.

El científico acumuló a lo largo de sus 89 años premios y honores; por su equipo pasaron más de treinta investigadores que hoy son catedráticos

J. L. GONZÁLEZ / L. RAMOS GIJÓN.

Su padre creía que iba a hacerse cargo de su farmacia en Villamayor, su pueblo natal, pero un profesor en la Universidad contagió a Julio Rodríguez Villanueva el virus de la investigación, que le acompañó hasta su muerte, ayer, en Salamanca, a los 89 años. «Ha sido un hombre muy importante para la ciencia española, una de las personas que ayudaron a levantarla», recordaba ayer el exrector de la Universidad de Oviedo, Vicente Gotor.

La historia de este piloñés es la de un hombre que no dejó de superarse hasta alcanzar las más altas distinciones por su trabajo. Nacido en 1928, estudió Farmacia en la Universidad de Madrid, donde sus dotes no pasaron desapercibidas a sus profesores, que le animaron a dedicarse a la investigación. Fue este el momento que marcó su carrera, el de la inmersión en la microbiología que, junto a la bioquímica, definirían su trayectoria.

Eran los años cincuenta y nada era fácil en España. Menos para la ciencia. Animado por su profesor José María Albareda, consiguió un puesto en la Estación Agronómica Nacional de Portugal, dirigida por Branquinho d'Oliveira, con el que comenzó la tesis que defendería con éxito en 1955 en Madrid para lograr el doctorado en Farmacia. Su amigo Severo Ochoa fue quien le animó entonces a salir de España para seguir formándose. No desoyó el consejo. Se trasladó a Cambridge, donde logró el doctorado en Bioquímica en 1959.

Aquella etapa definiría para siempre su forma de entender la formación para la ciencia. Julio Rodríguez Villanueva descubrió que en Inglaterra había verdadero interés por esta disciplina y que los estudiantes no dudaban en preguntar incluso a los más ilustres profesores, algo que en en España no percibía. Había interés y él quería trasladarlo a su tierra.

Era el momento de regresar a su país para ingresar en el Centro Superior de Investigaciones Científicas, donde dejó huella hasta convertirse en consejero de número en 1969. Tras una década en España, ya era catedrático y director del departamento de Microbiología de la facultad de ciencias de la Universidad de Salamanca, había organizado junto a Alberto Sols la primera reunión de bioquímicos españoles en la Universidad de verano de Santander, ya era presidente de la Sociedad Española de Bioquímica y de la Federación Europea de Sociedades de Bioquímica.

Los cargos no le impidieron recordar cómo habían sido sus comienzos, cómo algunos consejos marcaron su trayectoria, contribuyendo a hacerla más brillante. Por ello, él mismo se encargó de seguir los pasos de algunos de sus profesores y animar a sus alumnos más brillantes a salir fuera de España para formarse. Del trabajo dentro y fuera del país, de explotar las buenas relaciones que había dejado en Cambridge, salieron más que notables trayectorias investigadoras. De hecho, más de treinta catedráticos que ejercen o han ejercido su labor en universidades españolas han pasado por sus manos. «En su época apenas había nada, es uno de los pioneros. Hay muchos catedráticos que han salido de su equipo», destaca Vicente Gotor tras conocer su fallecimiento.

Su brillante carrera le llevó también a ponerse al frente de la Universidad de Salamaca, de la que fue rector entre 1975 y 1979. Ayer, tras conocerse la noticia de su fallecimiento, el actual rector, Daniel Hernández Ruipérez, destacó que Rodríguez Villanueva fue «una figura importantísima para la universidad y para la ciencia española, fue un avanzado precursor de la microbiología moderna».

Los cargos en diferentes instituciones no dejaron de llegar con el paso de los años. Julio Rodríguez Villanueva, con el Premio Nacional de Ciencias del CSIC obtenido en 1974 bajo el brazo, fue nombrado presidente del Comité Asesor del Centro Europeo de Educación Superior de la Unesco y, posteriormente, delegado español en el Consejo Científico de la OCDE. Durante los años ochenta y noventa del siglo pasado ha estado al frente de instituciones como la Real Academia Nacional de Farmacia o el patronato de la Fundación Jiménez Díaz, además de ocupar la vicepresidencia de la Fundación Ramón Areces.

Premios Príncipe

Su vinculación con la Fundación Príncipe de Asturias fue también estrecha. De hecho, entre 1996 y 2014 fue miembro destacado del jurado del premio de Investigación Científica y Técnica.

Su trabajo también le valió el reconocimiento de su pueblo natal, donde el colegio lleva su nombre. En este enclave se desarrollará en la jornada de hoy un minuto de silencio en su honor, según anunciaron ayer el alcalde de Piloña, Iván Allende, y el presidente de la parroquia de Villamayor, Andrés Rojo, que mostraron su pesar por el fallecimiento.

La lista de premios que obtuvo Julio Rodríguez Villanueva a lo largo de su carrera es muy larga. Destacan en la extensa lista la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X El Sabio, el Premio Castilla y León de Investigación Científica y Técnica y los honoris causa concedidos por las universidades de Oviedo, León y San Marcos de Lima, en Perú.

Una extensa carrera que deja cientos de publicaciones, un trabajo incesante por poner a la ciencia en un lugar destacado y una larga lista de discípulos que trabajan por continuar la obra del hombre que renunció a una farmacia por cumplir un sueño. Su funeral se celebrará hoy en Salamanca, en la iglesia de la Purísima, a las 16 horas. Sus restos serán después trasladados al cementerio de San Carlos Borromeo, donde recibirán sepultura.

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