Pancar se mantiene fiel a San Pedro

La localidad acogió un intenso festival en el que se bailó el Quirosanu, el Xiringüelín, la Danza de San Pedro o el Pericote

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Después de una concurrida e interminable verbena de víspera, los vecinos de la localidad llanisca de Pancar celebraban en la mañana de ayer el día grande de sus fiestas en honor a San Pedro. El programa de actos incluía pasacalles, misa en la capilla de San Patricio, procesión, ofrecimiento del ramo a la sombra de una encina varias veces centenaria, bailes regionales y danza prima. Y por la tarde, los mozos plantaban una hoguera de 30 metros que habían talado en La Cabanzona.

El pasacalles corrió a cargo del grupos de gaitas Principado del que formaban parte Manolín Vela, Pedro Rodríguez y los hermanos Vicente y Gregorio Trespalacios. La misa, cantada por el coro parroquial de Llanes, fue oficiada por el sacerdote Florentino Hoyos.

Finalizada la eucaristía se formaba una concurrida procesión que recorrió las calles centrales del pueblo y a su paso frente al restaurante El Retiro, titular de una estrella Michelín, fue saludada por el chef, Ricardo González Sotres, y todo el elenco de profesionales que se ocupan de la sala y la cocina.

La comitiva marchaba encabezada por el grupo de gaitas y por detrás se hacía visible el estandarte de San Pedro, trasladado por el lugareño Juan José Sainz de Baranda, mientras que las niñas Lucía y Marina Fernández eran las encargadas de sujetar las borlas. Tras la vistosa tela aparecía un artístico ramo de pan artesanal a hombros de Ángel Purón, Ignacio García y los hermanos Carlos y Diego Quintana.

Luciendo el rico y vistoso traje de aldeana llanisca, más de un centenar de niñas y mozas tocaban con garbo sus panderetas y abrían paso a las andas de San Pedro con la figura del santo sobre un elegante manto formado por claveles rojos y ramas de paniculata. De oficiar como costaleros en los varales se encargaban los hermanos Alberto y Manuel Fernández y Álvaro y Luis María Martínez, padre e hijo. El sacerdote y un elevado número de fieles cerraban el cortejo procesional.

El sol lucía con fuerza y el mercurio del termómetro continuaba en incesante escalada cuando la comitiva regresaba a la pradería que circunda la capilla de San Patricio. Bajo la descomunal encina, a quien los biólogos otorgan una edad superior a los 500 años, las mozas entonaban las tradicionales coplas del ofrecimiento de los panes del ramo. A continuación, daba comienzo un esperado festival de bailes tradicionales ya que los pancarinos guardan con celo un arca de esencias folclóricas legada por Ramón Sobrino 'El Nino'. Acompañados a la gaita por Manolín Vela y al tambor por Gregorio Trespalacios, los más pequeños interpretaron el Quirosanu y el Xiringüelín, mientras que los jóvenes bailaban la Danza del Señor San Pedro, el Fandango de Pendueles, la Jota del Cuera y el Xiringüelu de Naves, para rematar con el Pericote.

Entrelazando sus brazos, decenas de romeros ponían el broche de oro a una calurosa e inolvidable mañana en Pancar. Y, por fin, ponían rumbo a bien surtidas mesas en las que disfrutar de reparadoras comidas en grupos de familia y amistad.

Fotos

Vídeos