Los peligros de ser el más joven de la clase

Los peligros de ser el más joven de la clase

La diferencia de edad entre los estudiantes de Primaria puede provocar complejo de inferioridad en los nacidos a finales de año

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EL COMERCIOGijón

La diferencia existente entre el estudiante más joven y el más mayor de una clase no es demasiado grande, a no ser en los primeros años de escolarización, concretamente hasta el curso de tercero de Primaria. Durante este inicio del periodo escolar, la diferencia es bastante evidente, razón por la cual los niños más pequeños están expuestos en mayor medida a ciertos peligros. Éstos son:

Notas demasiado bajas: nacer a final de año puede provocar que los alumnos saquen peores notas, según han determinado algunos estudios al respecto. Tanto es así que los nacidos en noviembre o diciembre tienen un 85% más de posibilidades de repetir curso que los que nacieron a principios del mismo año. Un dato a tener en cuenta, por el que los expertos recomiendan un reparto más exhaustivo en las aulas.

Baja autoestima: La desmotivación suele aparecer en los más pequeños de la clase, debido a que se ven a sí mismos como inferiores al resto. En muchas ocasiones se produce el 'efecto Pigmalión', cuando un adulto transmite un mensaje negativo debido a la frustración que le produce ver que un niño no consigue los mismos resultados que otros. Es entonces cuando se empieza a desarrollar el complejo de inferioridad.

Desprecio del resto de niños: En Primaria, si un niño hace algo o deja de hacerlo, diferenciándose de los demás, acaba por ser señalado y convertirse en objeto de las burlas por parte de sus compañeros.

Peores resultados en los deportes: la diferencia entre los benjamines y los alevines es abismal por lo que, en muchas ocasiones, jugar en deportes de equipo acaba siendo frustrante para los más pequeños, que están menos desarrollados físicamente.

Hiperactividad: estudios recientes también apuntan a que los niños nacidos a finales de año son los que más hiperactividad sufren. Esto sucede a consecuencia de que se les exige lo mismo que a otros niños algo más mayores. Según los expertos, lo único que ocurre es que no están en el mismo «punto de madurez», de modo que si les dejamos su espacio y su tiempo, acabarán por hacer las cosas mucho mejor.

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