Physalis, superalimento riosellano

Nieves Martínez posa con su plantación de Physalis, ubicada en Alea (Ribadesella).
Nieves Martínez posa con su plantación de Physalis, ubicada en Alea (Ribadesella). / NEL ACEBAL

La joven Nieves Martínez compagina su trabajo de informática con el cultivo de más de 1.300 plantas de esta variedadEl concejo oriental espera su primera cosecha de esta peculiar fruta agridulce

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

La especialización en el cultivo de los llamados superalimentos sigue creciendo en el Oriente asturiano. A las extendidas plantaciones de arándanos se une ahora el cultivo de las Golden Berry, y en concreto de la variedad Physalis (Fisalis). La primera plantación de la comarca ha quedado ubicada en el núcleo rural de Alea. Su promotora es Nieves Martínez, nacida en esa pequeña aldea del concejo de Ribadesella que ha decidido «regresar a sus orígenes», compaginando el mundo de la informática con la agricultura. Allí ha sembrado su primera plantación de Physalis. Ocupa alrededor de mil metros cuadrados de suelo y cuenta con más de 1.300 plantas que ella misma creó, generando sus propios semilleros e individualizando cada una de ellas. En el mes de septiembre espera iniciar su primera cosecha.

La Physalis es una planta de la familia de los tomates cuyo fruto es pequeño y anaranjado, con un tamaño similar al de los tomates cherry. Su sabor es agridulce y cuando está en planta tiene una particularidad que lo diferencia de los demás: está cubierto por un capuchón que lo protege de los pájaros, parásitos y hongos. «Siempre digo que es similar a un farolillo chino», señala Martínez, precursora de esta variedad en la comarca. «Creo que alguien la cultivó en invernadero por la zona de Nueva hace algunos años y que otras personas la utilizaron como planta ornamental, pero la nuestra es la primera plantación comercial al aire libre del Oriente», añadió.

La riosellana mantiene continuos contactos con otro productor de Valdesoto, cuya cosecha suele durar alrededor de cuatro meses, prolongándose entre agosto y diciembre. «Nosotros vamos algo más retrasados, pero teniendo en cuenta que el clima en Alea es más suave que el de Valdesoto, donde suelen caer buenas heladas, esperamos recoger a partir de septiembre y llegar a finales de diciembre», añadió. Para garantizar esa primera cosecha, su plantación cuenta con un manto protector contra las malas hierbas, «aunque también tendremos que controlar su crecimiento y desarrollo, porque es un arbusto invasor que si lo dejas se desmadra», explicó.

Es de la familia de los tomates y su fruto tiene mucha fibra y un gran valor nutritivo

Combatir el estrés

A Nieves Martínez siempre le ha gustado la huerta y la agricultura, porque se crió entre cultivos y ganaderías y «porque me ayuda a combatir el estrés». Su profesión la mantiene constantemente cara al público, atendiendo las incidencias y los problemas que le presentan los clientes de su empresa de informática ubicada en Arriondas. «Pero cuando llego a Alea, a este sitio tan relajado en plena naturaleza y escucho este silencio, me ayuda muchísimo a desconectar. Ésta fue la causa por la que decidí dar un paso en el que no estoy sola, pues cuento con el apoyo de mi pareja y familia», explicó.

Los primeros frutos de Physalis nacidos en Alea no tardarán en llegar. Necesitan todo lo que esta aldea riosellana les puede aportar para su correcto desarrollo: humedad y lluvia, pero también unas tierras ventiladas y aireadas. A su vez, cuentan con otra cualidad fundamental, la pasión y dedicación de Nieves Martínez. Con su cultivo quiere contribuir a mejorar la alimentación de las futuras generaciones ya que este es un fruto repleto de propiedades. «Suele ser muy bueno para las personas diabéticas, muy beneficioso para la vista, protegiendo los tejidos de la córnea y combatiendo la aparición de cataratas. Asimismo, tiene mucha fibra y es de gran valor nutritivo para deportistas», explicó.

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