«El romance poético de 'El nido' es una lucha por recuperar el Edén»

El público, antes de la proyección de 'El nido'.
El público, antes de la proyección de 'El nido'. / JOAQUÍN PAÑEDA

El público abarrotó el Antiguo Instituto para asistir al ciclo de cine 'Jaime de Armiñán', en el que colabora el Aula de Cultura de EL COMERCIO

P. PARACUELLOS GIJÓN.

«La primera vez que vi 'El nido' fue cuando la estrenaron, en 1980. La he vuelto a ver y es sorprendente cómo ha sobrevivido al paso del tiempo», aseguraba el escritor y colaborador de EL COMERCIO Alberto Piquero minutos antes de que se quedara a oscuras la sala de cine del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, a rebosar para la proyección de una de las películas más aplaudidas del cineasta Jaime de Armiñán, dentro del ciclo organizado por el Aula de Cultura de este diario.

«¿La película es en color?», fue la única duda respecto a la película formulada por una simpática espectadora durante la presentación hecha por Piquero, quien contestó: «Si todo va bien, sí». La respuesta tranquilizó a la señora y le hizo gracia al resto de presentes. La última ocasión de reír antes de los 107 minutos que estaban por llegar. «Igual hay quien suelte alguna lagrimilla», advirtió Piquero.

'El nido' es una historia de amor «heterodoxa y arriesgada para su tiempo» y que puede mirarse cara a cara con la 'Lolita' de Nabokov. Con matices, pues el largometraje de Jaime de Armiñán no trasciende al plano carnal entre sus protagonistas: el director de orquesta sexagenario interpretado por Héctor Alterio y la adolescente de trece años con aspiraciones de actriz que encarna Ana Torrent. Considerada la niña precoz del cine español puesto que, en aquella época, venía de brillar en 'El espíritu de la colmena', de Víctor Erice.

Decía Piquero que «Armiñán no deja nada al azar». El personaje de Torrent, Goyita, está ensayando un papel para 'Lady Macbeth', lo que para Piquero no podía ser más oportuno porque «es la representación teatral clásica del mal». Goyita tiene cierto punto de malicia que se destapa desde el principio, desde el primer contacto que entabla con el que se convertirá en su amor platónico. Oculta entre en unos matorrales, arroja un huevo al director de orquesta jubilado que pasea por el monte, de nombre don Alejandro. Juega con él en un escondite que tiene como premio conocer a Goyita. A partir de ahí, nace el romance «puro, poético y platónico», matizaba Piquero, entre la niña y el anciano.

Una muestra más del panteísmo que configura Armiñán en la cinta es el dueto de Adán y Eva en 'La creación' de Haydn, la pieza que acompaña a la pareja en su relación. Sentenciaba Piquero: «Una lucha por recuperar el Edén» en un pequeño pueblo salmantino que acaba por convertirse en un gran infierno para los dos. Culmina con el sacrificio redentor de don Alejandro motivado por Goyita. «Un broche que resulta ser un canto al amor imposible», remachó el escritor. Final dramático para una historia de delicadísimas interpretaciones que le valieron incluso una nominación a los Oscar.

Uno de los espectadores, Paco Rodríguez, de Cangas del Narcea, se acercó al Antiguo Instituto a ver 'El nido' porque le gusta aprovechar al máximo la oferta del Aula de Cultura de EL COMERCIO y sigue semana a semana el ciclo dedicado a Jaime de Armiñán. También se confesó fiel lector de este diario.

Por su parte, Miriam y José, un matrimonio gijonés que se dejó caer por el centro de cultura para disfrutar del cine, se preocupó por lo mismo que la señora que interrumpió a Piquero durante la presentación: «¿Pero es muy antigua la película?». No hay de qué preocuparse: el cine hecho con sentimiento es muy difícil que envejezca.

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