El Comercio

Las personas del espectro autista empiezan a hacerse mayores

  • Como este trastorno solo se reconoce desde hace pocas décadas, solo es ahora cuando los primeros diagnosticados alcanzan la senectud

Por primera vez, personas en el espectro autista empiezan a sentir los achaques de la edad. No porque antes no existieran o se hiciesen mayores, sino porque no estaban diagnosticados. El fenómeno, en cualquier caso, es novedoso tanto para los afectados como sus familias, y también para el Sistema Nacional de Salud. Como las evidencias sobre cómo afecta la senectud a estas personas todavía es pequeña, la preparación para afrontarlo es poca y las guías de buenas prácticas inexistentes. La Confederación Autismo España ha presentado este jueves un estudio con el que lanzar la investigación sobre esta situación.

«Apenas hay estudios sobre cómo deben ser el tratamiento y los sistemas de apoyo para garantizar una óptima calidad de vida», ha explicado José María Sabido, secretario de la Junta de Autismo España. «Pero tras este trabajo no caben duda sobre la necesidad de impulsar que el diagnóstico se haga de manera precoz, y de tomar medidas para garantizar la igualdad de oportunidades y la existencia de un sistema de apoyo para lograrla». La clave cuando las personas del espectro autista se hacen mayores, ha indicado, es promover un envejecimiento activo.

«Sabemos que las personas en espectro autista sufren alteraciones en el sistema neuronal, pero no sabemos cómo esto se vincula con la edad», ha afirmado Ruth Vidriares, responsable de Asesoramiento Técnico de Autismo España. «Incluso se piensa que su forma de entender el mundo podría ser un protector frente al deterioro». En cualquier caso, ha reconocido la experta, las personas en espectro autista tienen una tasa de mortalidad mayor que la población general. «Seguramente porque no se hace una buena detección de los problemas de salud que tienen y no obtienen el tratamiento adecuado», ha afirmado. «También sabemos que tienen una mayor tasa de epilepsia y de fenómenos como el atragantamiento».

Al ser un trastorno todavía relativamente nuevo –al menos en lo que respecta a su diagnóstico y estudio–, las expertas han asegurado que faltan muchas facetas por descubrir. «¿Cuáles son los efectos secundarios del uso a largo plazo de los tratamientos con psicofármacos?», se ha preguntado Vidriales, que también apuesta por el envejecimiento activo como estrategia para este colectivo. «Creemos que es un derecho que tienen, el de tomar decisiones sobre su propia vida».

El estudio, basado en encuestas a profesionales sanitarios, personas del espectro autista, familiares y expertos de la Confederación, también ha detectado otros problemas relacionados con el envejecimiento de este colectivo y que no son fisiológicos ni estrictamente médicos. Los conflictos sobre la autonomía personal y jurídica cuando los padres fallecen, o las dificultades que encuentran los hermanos de estas personas cuando tienen que ser ellos los que sirvan de apoyo. «De momento no tenemos herramientas para estudiar los cambios cognitivos que viven, ni existen protocolos específicos en el Sistema Nacional de Salud para enfrentarse a este reto», ha afirmado Cristina Hernández, técnica de investigación en Autismo España.