El Comercio

Dos de cada tres tratados por adicción a la heroína en España padecen una enfermedad psiquiátrica

Heroinómano
Heroinómano / Juan Marín
  • Cuatro de cada cinco también tienen otras adicciones, normalmente al alcohol, al tabaco o al cannabis, según un estudio entre 621 pacientes de todo el país

Dos de cada tres pacientes tratados por adicción a la heroína en España presenta, como mínimo, una enfermedad psiquiátrica asociada, según un estudio liderado por el servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d'Hebron. El trabajo, que ha analizado datos de 621 pacientes procedentes de 74 centros sanitarios de toda España, ha revelado que los casos de patología dual –es decir, que presentan más de un trastorno psiquiátrico a la vez– están infradiagnosticados.

El jefe de Sección de Adicciones y Patología Dual del Servicio de Psiquiatría Vall d'Hebron e investigador principal del grupo de Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del VHIR, Carlos Roncero, que ha coordinado el estudio, ha destacado que este estudio es el primero de este tipo llevado a cabo y ha proporcionado una imagen "muy detallada de las problemáticas psiquiátricas derivadas del consumo de heroína".

El 84 % de los pacientes que ha participado en el estudio, publicado en la revista Psychiatry Research, son hombres, con una media de edad inferior a los 40 años. El 47 % no tiene empleo, el 19 % tiene problemas legales, y casi todos, el 94 %, está siendo tratados con metadona. El 82 % tiene otros tipos de adicciones (sobre todo, tabaco, alcohol y cannabis), y el 59 % padece también, como mínimo, una enfermedad infecciosa, como hepatitis C o infección por VIH.

El 67% de los casos analizados son casos de patología dual, presentando más de un trastorno psiquiátrico a la vez, y el más frecuente es la ansiedad, presente en el 53 % de los participantes en el estudio, seguido de alteraciones en el estado de ánimo (48 %), alteraciones en el sueño (41 %), alteraciones relacionadas con el consumo de sustancias (36 %) y alteraciones de la personalidad (27 %).

La esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, problemas graves que no se suelen diagnosticar, afectan al 12 % de los pacientes, y son más frecuentes en aquellos que también abusan de la cocaína. La proporción de pacientes con, como mínimo, una comorbilidad psiquiátrica, se incrementa significativamente con la dosis de metadona que recibe, según los autores del estudio.

"Estos problemas son –según Roncero–, marcadores de posibles recaídas, que hay que tener en cuenta. Esto obliga a evaluar a todo paciente adicto, en especial al que depende de la heroína para buscar si hay otros trastornos, sobre todo en los que reciben altas dosis de metadona".

Otro factor destacado es la diferencia entre los trastornos detectados en hombres y en mujeres, que presentan más desórdenes en la sexualidad y la identidad de género. Un hallazgo "esperable", según Roncero, aunque considera que al analizarlo hay que tener en cuenta la baja cifra de mujeres participantes en el estudio. Para Roncero, el estudio demuestra que las comorbilidades psiquiátricas en los pacientes adictos están infratratadas ya que el 12% no recibe el tratamiento farmacológico específico para tratarlas o solo lo recibe parcialmente.

Este dato no indica, según Roncero, la "mala praxis" de los profesionales que la siguen, pero sí que obliga a prepararlos para detectarlas, mejorar el proceso de diagnóstico para conseguirlo y la gestión del tratamiento.

El problema es que "los síntomas quedan escondidos", según el coordinador del estudio, "por la dependencia de la heroína, que es muy grave. Se trata de pacientes muy complicados, que necesitan más tiempo de evaluación para buscar todos los problemas derivados de su dependencia", ha apuntado el coordinador del estudio, que explica que esta clase de paciente necesita más tratamiento y terapias más intensivas para tratar su problemática.

El estudio también subraya que los pacientes presentan un peor nivel de ocupación laboral y problemas graves de salud, laborales, familiares, legales, de alcoholismo y psicológicos que los que no tienen trastornos psiquiátricos asociados.