El Comercio

La justicia británica permite a una niña ser crionizada tras morir de cáncer

Un tanque de crionización de la empresa Alcor Life Extension Foundation
Un tanque de crionización de la empresa Alcor Life Extension Foundation
  • La adolescente murió el mes pasado por un cáncer terminal y pidió preservar su cuerpo congelado a fin de encontrar algún día un tratamiento para curarla

Una niña de 14 años con cáncer terminal ganó poco antes de su muerte el mes pasado una batalla legal para preservar su cuerpo congelado a fin de encontrar algún día un tratamiento para curarla.

La adolescente, cuya identidad no puede ser revelada por razones legales, acudió el mes pasado al Tribunal Superior de Londres para que autorizara a su madre a llevar su cuerpo a una unidad especializada en criogenización, consistente en enfriar un cuerpo con la esperanza de ser reanimado, en Estados Unidos.

"No quiero ser enterrada bajo tierra. Quiero vivir más tiempo y creo que en el futuro encontrarán una cura para mi cáncer", escribió en su alegato a los jueces antes de morir.

Los padres de la joven, divorciados, estaban enfrentados por la voluntad de la menor. La madre sí apoyaba la decisión de su hija, pero el padre, al que la niña no veía desde hacía años, se negaba. "Incluso si el tratamiento tiene éxito y es devuelta a la vida en, digamos, 200 años, no encontrará a ningún familiar, será una chica de solo 14 años sola en Estados Unidos", argumentó su progenitor.

El juez encargado del caso, Peter Jackson, visitó a la joven en el hospital y tomó su decisión: permitir que fuera criogenizada. Su cuerpo, tras fallecer el pasado mes de octubre, ya ha sido traslado a un centro de criogenización en Michigan, donde permanece congelado a -196 ºC. En concreto en el Alcor Life Extension Foundation, una compañía sin ánimo de lucro situada en Arizona que llevó a cabo su primera criopreservación humana en 1976. Este procedimiento podría haber costado a la familia cerca de 43.000 euros.