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Mujer compra alcohol en un supermercado.
Mujer compra alcohol en un supermercado. / REUTERS

El 40% de las personas con depresión tiene un problema con el alcohol

  • psiquiatría

  • Con motivo del día Sin Alcohol, hoy 15 de noviembre, los psiquiatras advierten de que la depresión y el trastorno por consumo de alcohol mantienen una estrecha relación

El 40% de las personas con depresión presenta un uso problemático del alcohol, lo que empeora la sintomatología, el pronóstico de su enfermedad y dificulta la recuperación.

Como explica el profesor Miguel Casas, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) y catedrático de Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), «muchos problemas de alcohol van asociados a trastornos psiquiátricos previos, sobre todo, ansiedad y depresión. Los pacientes en esta situación utilizan el alcohol como una forma de automedicación».

Los pacientes con depresión y trastorno por consumo de alcohol responden peor al tratamiento que los que solo tienen depresión. Una combinación de los tratamientos para ambas patologías puede ser un enfoque más prometedor para las personas que presentan estas dos entidades. Y es que 1 de cada 10 pacientes con depresión primaria -aquella donde las manifestaciones psíquicas y somáticas constituyen el trastorno afectivo y donde la depresión no es consecuencia de cualquier otro trastorno- presenta un trastorno por consumo de alcohol.

Para el profesor Casas, «el tratamiento requiere un enfoque integrado de ambas patologías. Si no se trata la depresión, no se tendrá éxito en el abordaje del consumo problemático del alcohol. El tratamiento antidepresivo para abordar la depresión y prevenir que el paciente recaiga requiere, de forma simultánea, de estrategias para mejorar el estado de ánimo y reducir el consumo continuado de alcohol. Sin lugar a dudas se deben tratar ambas entidades de forma integral, no secuencial».

Las consecuencias de no detectar ni tratar el consumo problemático de alcohol en estos pacientes pasa por «la aparición de un cuadro adictivo que se va a cronificar, con sus problemas hepáticos, cerebrales, etc. Si no se resuelve el cuadro depresivo tampoco se resolverá el alcoholismo. Es un círculo vicioso», asegura el catedrático de Psiquiatría de la UAB.

Diversos estudios han demostrado que el tratamiento de los trastornos por consumo de alcohol produce una reducción de los síntomas de depresión mayor, lo que sugiere que el tratamiento de la depresión debe incluir la evaluación y el tratamiento de los trastornos por consumo de alcohol. Además, es probable que la reducción del consumo de alcohol produzca mejoras de la salud en trastornos como la depresión. Incluso aunque no se logre la abstinencia, minimizar el efecto del alcohol es beneficioso para el estado mental.

Sin embargo, la realidad dista de la situación ideal. Como asegura el profesor Casas, «muchos psiquiatras aún hoy no preguntan por el consumo de alcohol a los pacientes depresivos. Por pudor, vergüenza, incomodidad... Sea cual sea la puerta de entrada del paciente en el sistema sanitario, si los profesionales no tienen en cuenta la patología dual se complica la situación. El gran problema es que la patología dual en España es la gran desconocida, tanto para muchos profesionales como para los gestores y la sociedad en general».

También hay que tener en cuenta que la enfermedad mental provoca sufrimiento. «El paciente con depresión sufre y tiene como principal complicación el suicidio. El paciente con depresión y abuso del alcohol arrastra, además, trastornos neurológicos, hepáticos y un doble estigma. Sufre y hace sufrir mucho a los demás, además de padecer problemas orgánicos muy graves y dificultades económicas que todavía empeoran más su situación», concluye el presidente de la SEPD.