El Comercio

Espectador de una sala de cine porno de Quito.
Espectador de una sala de cine porno de Quito. / AFP

El porno cada vez más vejatorio alienta la violencia de género

  • PSICOLOGÍA

  • La facilidad de acceso a los contenidos pornográficos vejatorios incrementan la conducta masiva de la violencia sexual hacia la mujer

La pornografía violenta y vejatoria está muy extendida, y sus contenidos generan una distorsión de lo que es la sexualidad y las relaciones entre personas, según las doctoras Carmina Serrano y Verónica Rodríguez Negro, psicólogas expertas en violencia de género del Colegio de Psicología de Bizkaia, quienes denuncian que los contenidos sexuales explícitos que se han expandido de forma masiva gracias a internet están educando sexualmente a la juventud con una visión cada vez más violenta. «Está siendo visto mayoritariamente por los jóvenes», explican. «La pornografía ha invadido las mentes de las personas. La sociedad en su conjunto tiene que hacer una reflexión sobre qué está pasando y los efectos de las imágenes pornográficas, porque el problema es gravísimo. En esas páginas webs la imagen que se presenta de la mujer y la sexualidad que se enseña es un drama y en más del 90% hay violencia hacia la mujer. La mujer es humillada, orinada, vejada o penetrada por varios y todo eso es lo que los adolescentes ven a partir de 12 años».

Para apoyar sus reflexiones exponen cifras que, cuando menos, deben generar una gran reflexión social: el 30% de las páginas que se manejan en internet son de contenido pornográfico y solo el 21,4% de los casos de violencia se denuncian, con condenas para apenas el 4,8% de los agresores, según datos del Ministerio de Sanidad y por el Observatorio de la Violencia de Género. «El 95,2% de los maltratadores permanece en la impunidad», advierte Serrano. «Este fenómeno se produce en todas las franjas de edad, apareciendo un incremento de dicha violencia en las personas jóvenes, y evidencia que en las relaciones entre hombres y mujeres se siguen ejerciendo malos tratos».

La pornografía, por tanto, alienta una imagen distorsionada de la sexualidad, en la que está separada del afecto. «Se excitan con esas imágenes y esto explica el incremento masivo de la violencia sexual hacia la mujer al que asistimos casi todos los fines de semana», continúa. «La excitación que provoca la pornografía hace que las personas que la consumen tengan que actuar de la misma forma que ven en las imágenes porno, con el añadido de que el consumo de pornografía puede llegar a producir adicción, actuando estas imágenes como una droga, la droga del siglo XXI».

La solución, señalan las expertas, debe pasar por una educación sexual y una cultura de buenos tratos, «en la que los hombres vean a las mujeres como seres iguales a respetar y no a forzar o violar. Al mismo tiempo, abogan por erradicar los privilegios masculinos en el ámbito familiar para acabar con la desigualdad en el reparto de tareas para mantener el hogar».