Seguridad para los de 'la pecera'

Los carteles que indican ‘la pecera’ para los ‘muiles’./
Los carteles que indican ‘la pecera’ para los ‘muiles’.

La ubicación y accesos al estadio condicionan y dificultan el despliegue en el que participarán también dos helicópteros 450 agentes, 35 policías locales, 7 bomberos y 20 volunarios velarán por el derbi

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Los tiempos de los paseíllos desde la Estación del Norte hasta Buenavista son pasado. Pasado reciente, pero pasado. La afición del Sporting verá el partido que nunca pensaron volver a vivir desde una 'pecera', como recordaban ayer decenas de carteles con la imagen de un muil en los alrededores del Carlos Tartiere. Alguna mano piadosa se tomó la molestia de tachar la parte menos amable del mensaje, pero dejó la imagen y el cartel.

En realidad, pocos aficionados del eterno rival azul los verán. Llegarán en autobuses escoltados por la Policía Nacional y serán introducidos en 'la pecera', por las vallas de metacrilato colocadas expresamente para este partido, casi dos horas antes de que el balón ruede, si es que rueda. Alrededor, un despliegue de 450 efectivos policiales y dos helicópteros. El Ayuntamiento contribuye con 35 agentes de Policía Local, 20 voluntarios de Protección Civil y un retén completo de Bomberos con una autobomba, un furgón multisocorro y una ambulancia que esperarán que no pase nada en el túnel del estadio Carlos Tartiere, cuyos alrededores quedaron cortados al tráfico desde ayer a las tres de la tarde.

La principal preocupación no es el estado del césped, sino la complicada ubicación y accesos al campo, que obligarán a dejar los autobuses de los aficionados custodiados allí mismo y a mantener controles en los alrededores tanto a su llegada como a su salida de 'la pecera'.

El estadio, construido en la excavación de un antiguo arenero, apenas cuenta con dos salidas para el tráfico, ambas difíciles de controlar y situadas con terraplenes en sus márgenes, lo que obligará a los agentes a ampliar los perímetros de seguridad.

La Policía Local, además, ha reforzado el servicio de grúa para retirar cualquier coche o vehículo mal estacionado en los alrededores. Lo del paseíllo desafiante de las aficiones por el centro de la cuidad rival, los cánticos, las burlas y las provocaciones es cosa del pasado. El fútbol moderno es más de peceras y lecheras.

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