El selfie que descubrió a una culpable de asesinato

El 'selfie' que descubrió a una culpable de asesinato

Una foto publicada en las redes sociales permitió a la policía identificar a la asesina de una joven canadiense: era su mejor amiga

EL COMERCIO
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Una simple foto entre amigas, un selfie ha servido para descubrir a una culpable de asesinato y esclarecer un homicidio en Canadá. Brittney Gargol, de 18 años, apareció muerta en marzo de 2015 en Saskatoon, estrangulada con un cinturón, que se encontraba al lado del cadáver. Esa noche había salido de fiesta con su mejor amiga, Cheyenne Rose Antoine.

Tras el hallazo del cuerpo la investigación se centro en las redes sociales de ambas jóvenes, por si podrían encontrar alguna pista que llevase al culpable. Según publica El País, ambas jóvenes se hicieron un selfie que colgaron en Facebook y en esa imagen, la policía encontró una pista clave para resolver el asesinato: el cinturón que Cheyenne llevaba esa noche, se asemejaba al encontrado junto al cuerpo de su amiga.

Entonces las sospechas volvieron a centrarse en Antoine y en su cuartada. En un primer momento explicó a los agentes que ella y Brittney habían salido juntas, pero que tras unas copas se separaron y mientras la fallecida había decidido irse con un desconocido, ella optó por marcharse a casa de su tío.

Los investigadores seguro que no pasaron por alto que Cheyenne, una joven que debido a sus circunstancias familiares había vivido en centros públicos de acogida, ya tenía pendiente un procedimiento judicial abierto. Había sido acusada de amenazar con una jeringuilla supuestamente infectada con el virus del VIH al vigilante jurado de unos grandes almacenes que la había sorprendido mientras robaba.

La coartada no cuadraba. Y entonces los policías vieron la foto; la imagen de ambas subida a la citada red social en la que Antoine llevaba puesto el cinturón. Era la pieza para concluir el rompecabezas. Pero no solo eso, también hubo un testigo sorpresa, un joven al que Antoine, probablemente movida por la culpa o quizá por el remordimiento, le confesó el crimen.

Con todas las cartas al descubierto, en un segundo interrogatorio Antoine acabó contando la verdad de cómo fue todo. O, al menos, lo que recordaba. Explicó que Brittney y ella habían estado tomando drogas y que las mezclaron con alcohol y que, en algún momento de la noche, empezaron una discusión y acabó estragulándola con su propio cinturón. Aunque dijo no recordar ni cómo ni el motivo por el que estaban riñendo.

«Jamás me perdonaré. Nada puedo decir o hacer para traerla de vuelta. Lo siento muchísimo», dijo.

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