Fin de semana blanco para el Rey

Doña Letizia y las infantas Leonor y Sofía no acompañaron al monarca en esta escapada al Pirineo aragonés para dar rienda suelta a una de sus pasiones

A. FERNÁNDEZ

El Rey vivió el último fin de semana del invierno con la nieve como fiel aliada. Felipe VI se dejó ver a lo largo del fin de semana en Formigal, en compañía de amigos, y con ánimo de dar rienda suelta a una de sus pasiones deportivas, la del esquí. Llegó el viernes a la estación y ya el sábado se dejó caer por las pistas, comió en un restaurante situado a dos mil metros de altitud de impresionantes vistas y ayer repitió de nuevo para sorpresa de muchos esquiadores, encantados de compartir pistas y telesillas con el monarca. Y eso que, todo hay que decirlo, el casco y las gafas contribuyen a reforzar el anonimato. «¿Es el Rey?», preguntaba un confuso esquiador, sabedor de que la equipación no permite distinguir con facilidad a realeza de plebeyos.

El Pirineo oscense dio la bienvida al Rey en la que fue una visita privada junto a varios amigos con los que comparte la afición por este deporte que ha practicado desde niño. Ayer el Rey estuvo acompañado por el director general de Aramón, Antonio Gericó, y también por Eduardo Roldán, exdirector de Candanchú. Gericó se mostró feliz porque Felipe VI haya elegido este centro invernal para practicar el esquí y disfrutar de la nieve.

El rey ya esquió en enero de 2014 en la estación de Formigal y el año pasado lo hizo en Astún, en ese caso acompañado por la reina Letizia y sus dos hijas. Un fin de semana en el que la familia real se alojó en un hotel de Canfranc y aprovechó para visitar la Ciudadela de Jaca.

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