Semana Santa | La homilía del Viernes Santo pesidida por el Papa pide a los jóvenes «ir a contracorriente»

El papa Francisco preside los ritos del Viernes Santo durante la ceremonia de la Pasión del Señor en la basílica de San Pedro, en Ciudad del Vaticano./EFE
El papa Francisco preside los ritos del Viernes Santo durante la ceremonia de la Pasión del Señor en la basílica de San Pedro, en Ciudad del Vaticano. / EFE

El Pontífice ha rezado durante varios minutos postrado sobre el pavimento de la Basílica de San Pedro

EUROPA PRESS

El Papa Francisco ha rezado este Viernes Santo durante varios minutos postrado sobre el pavimento de la Basílica de San Pedro frente al crucifijo situado en el altar de la Cátedra de San Pedro antes de la ceremonia en la que se recuerda la crucifixión de Jesucristo.

Ataviado con los paramentos el Pontífice, que esta noche se dirigirá al Coliseo para presidir el Vía Crucis, ha orado de manera intensa y silenciosa. Al final, dos ceremonieros han ayudado al Papa para levantarse.

Por su parte el predicador papal, el padre Raniero Cantalamessa, que como es habitual dirigió la homilía, mientras el Papa permaneció en silencio, ha reflexionado sobre la omnipresencia del Crucificado en las iglesias, en los altares y en cualquier lugar frecuentado por cristianos.

Además, ha recordado que en la Iglesia católica este año los jóvenes serán protagonistas con el Sínodo de obispos que se celebrará el próximo mes de octubre. «Justamente nos esforzaremos en este año por descubrir qué espera Cristo de los jóvenes, qué pueden dar a la Iglesia y a la sociedad. Lo más importante, sin embargo, es otra cosa: es hacer conocer a los jóvenes lo que Jesús tiene que aportarles. Juan lo descubrió estando con él: vida en abundancia, alegría plena», ha especificado.

Asimismo, ha alertado de los peligros que encierra el mundo actual al señalar que «mezclarse con este mundo del sufrimiento y de la marginación es, paradójicamente, el mejor modo de separarse del mundo, porque es ir allá donde el mundo evita ir con todas sus fuerzas, es separase del principio mismo que rige el mundo, es decir, el egoísmo».

Dirigiéndose directamente a los jóvenes, les ha pedido «ir a contracorriente». «Es necesario prepararse para donarse totalmente uno mismo a otra criatura en el matrimonio, o a Dios en la vida consagrada, empezando por donar el propio tiempo, la sonrisa y la propia juventud en la familia, en la parroquia, en el voluntariado», ha agregado.

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