El Comercio

Prisión provisional para los dos detenidos por la muerte de una joven disparada en Granada

Un agente de Policía Científica y un funcionario policial, antes de entrar al piso de la fallecida.
Un agente de Policía Científica y un funcionario policial, antes de entrar al piso de la fallecida. / Alfredo Aguilar
  • Al menos uno de los arrestados estuvo presente en el registro de la vivienda de la asesinada, lo cual permite pensar que tenía alguna relación cercana con la víctima

El grupo de Homicidios de la Policía Nacional ha detenido ya a dos personas presuntamente vinculadas con el crimen de Sara C. Y, la mujer de 34 años asesinada de un balazo y que ayer fue enterrada en el cementerio de San José de la capital granadina. En el sepelio estuvieron presentes numerosos familiares y allegados de la víctima.

Mientras en el cementerio se daba el último adiós a la vecina de la barriada de Almanjáyar, la Policía Nacional continuaba sus pesquisas que de momento han arrojado el resultado de dos personas detenidas.

Uno de los arrestados era conducido a media tarde hasta la calle Alcalá la Real número 12, concretamente, a la vivienda de la víctima. Este hecho hace pensar que ese detenido es una persona muy cercana a la mujer, que había residido o residía en ese piso o que lo frecuentaba a menudo. Detrás del coche patrulla donde iba el arrestado aparecieron más de cinco vehículos policiales camuflados con agentes de Policía Científica y Judicial. Todos iban al mismo lugar: la vivienda donde Sara C. Y. hacía su vida con sus tres hijos y con la pareja sentimental con quien convivía tras su última separación.

Una orden judicial daba vía libre a la policía para registrar la vivienda. Los agentes pasaron más de tres horas en el interior del piso en presencia del detenido y de personal del juzgado de guardia que estuvieron presentes para levantar acta de lo hallado durante el registro en la vivienda.

Efectivos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional se apostaron en las dos esquinas que cierran la calle Alcalá la Real para impedir el paso de cualquier persona al interior de la urbanización donde residía la víctima. No hubo mayores problemas ni hizo falta hacer uso de la fuerza para disuadir concentraciones vecinales.

Sobre las 22:15 horas de la noche, se levantó el cerco policial una vez que el detenido salía del edificio con los grilletes puestos y era introducido en el coche patrulla, rumbo a los calabozos de la Jefatura Superior de Policía, donde permanece encerrado junto al otro arrestado y de momento no serán puestos a disposición judicial, en espera, seguramente de agotar las 72 horas que permite la ley mantener a una persona detenida antes de ser puesta a disposición judicial.

Efectos encontrados

Antes de la salida del arrestado, efectivos de Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía introdujeron en los maleteros de al menos dos de los vehículos camuflados, distintos enseres decomisados en el registro de la vivienda de la mujer asesinada.

De momento no ha trascendido el móvil del crimen, aunque las especulaciones o leyendas urbanas desde que se registró la muerte de esta madre de tres hijos pequeños han sido variadas, desde que tenía problemas con un negocio aledaño hasta una posible venganza de una persona muy allegada pasando por un posible ajuste de cuentas en la que a ella la utilizaron para dañar a otra persona. Ninguna ha sido certificada como verdadera por las fuentes oficiales y ninguna es cierta, al menos de momento. Sólo son especulaciones. Hay decretado secreto de sumario sobre esta causa.

Mientras los agentes policiales registraban la vivienda, un vecino de la zona se acercó a encender una vela roja junto al contenedor de basura ubicado al lado del portal número 12 de la calle Alcalá la Real, donde la víctima recibió un balazo a la altura del abdomen, afectándole la zona del bazo. No murió en aquel instante, sino diez horas después en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen de las Nieves donde fue ingresada. La mataron con una bala de calibre corto, seguramente un 22, y ella misma dijo a los agentes, antes de perder el conocimiento, que sólo vio un fogonazo salir de un jardín, ubicado a cinco o seis metros del lugar donde se encontraba ella. El autor del disparo huyó a pie en dirección al centro comercial Kinépolis, situado a poca distancia del lugar del crimen.