'El Chicle', acusado de obligar a una mujer, a punta de cuchillo, a meterse en el maletero de su coche

'El Chicle', acusado de obligar a una mujer, a punta de cuchillo, a meterse en el maletero de su coche

'El Chicle', que había sido interrogado por la desaparición de Diana, se confió por el tiempo transcurrido sin aparentes avances en las pesquisas y el día de Navidad por la noche abordó a una joven en Boiro

CRUZ MORCILLO/PATRICIA ABET

Un golpe de suerte avalado por miles de horas de minuciosas pesquisas. Una conexión entre casos que no ha pasado desapercibida. Y, sobre todo, un inesperado desliz. De esta serie de premisas podría depender la resolución de una de las desapariciones más enigmáticas de los últimos años, la de la joven Diana Quer, el 22 de agosto de 2016.

Año y medio después de que se le perdiera el rastro en A Pobra do Caramiñal (La Coruña), los agentes de la UCO en colaboración con la Policía Judicial coruñesa colocaron este viernes los grilletes a José Enrique Abuín, alias 'el Chicle', de 41 años, un camello de Rianxo con antecedentes policiales por violar a su cuñada entre otra media docena, y al que seguían los pasos con discreción desde el verano. Su mujer también ha sido detenida.

Pese a ese control, los investigadores necesitaban indicios más sólidos que los que ya habían acumulado, dado que la causa estaba sobreseída desde abril. 'El Chicle', que había sido interrogado por la desaparición de Diana, se confió por el tiempo transcurrido sin aparentes avances en las pesquisas y el día de Navidad por la noche abordó a una joven en Boiro —muy próximo a A Pobra—. La mujer denunció cómo un hombre que describió sin vacilar le arrebató el teléfono y la obligó a punta de cuchillo a introducirse en el maletero de su coche. La intervención de dos jóvenes, que presenciaron la escena y los gritos de la chica frustraron el intento de secuestro pero la mecha, para los agentes, ya estaba corriendo.

La persona que la denunciante describió encajó con el perfil del sospechoso número uno del caso Diana, un vecino de Taragoña que estaba en el punto de mira desde el primer momento y, con especial interés, desde el verano. Según fuentes cercanas al caso, el arrestado estaba siendo controlado de cerca por un discreto grupo de guardias civiles desde el pasado mes de agosto. Sabían que el individuo había estado en A Pobra la noche de la desaparición de Diana; conocían su apariencia física que podría haber inducido a la chica a pensar que era gitano (tal y como escribió en su último mensaje de móvil); había sido detenido en 2005 por violar a su cuñada aunque al parecer no fue condenado gracias a la coartada que le proporcionó su mujer, y otro dato fundamental: un testigo aseguró que vio un coche propiedad suya o utilizado por él aquella noche en la zona en la que se perdió el rastro de Diana. El perfil del ahora arrestado encaja a la perfección con el retrato que había fijado la Guardia Civil, pero «hay que probarlo», tal y como insisten fuentes de la investigación.

Los agentes habían establecido miles de cruces telefónicos de todos aquellos números que se conectaron a los tres repetidores a los que lo hizo el móvil de la chica antes de que su captor arrojara el teléfono desde el puente de Taragoña. En teoría, un móvil usado por «el Chicle» debió de posicionar en esas mismas antenas, si bien este dato se mantiene en secreto.

El detenido por el intento de secuestro de Boiro, asunto por el que será puesto a disposición judicial en un primer momento, es un «viejo conocido de la zona» que se dedica al negocio de la droga —en la actualidad estaba de baja en una empresa conservera— y que conoce la vida entre rejas.

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