El homicida de Valencia degolló a la niña al amenazar la madre con denunciarlo

Portal de la vivienda en la que se produjo el brutal asesinato.

El agresor resultó herido al descolgarse desde el balcón de su casa y caer sobre un coche aparcado en la calle

MANUEL GARCÍA | ALICIA TALAVERA

Una tranquila tarde de domingo en la ciudad de Alzira (Valencia) se tornó de repente en una de las más sombrías que recuerda la capital de la Ribera Alta. Desgraciadamente, había vivido en años anteriores episodios de gran violencia, pero nunca con la crueldad de lo ocurrido en una vivienda del número 12 de la calle Pare Castells.

Un joven de 28 años, Mihail D., presuntamente degolló a su única hija, de apenas dos años. Los hechos se produjeron minutos antes de las cinco de la tarde. En el seno del matrimonio, formado por este hombre y su esposa Victorita, ambos de nacionalidad rumana, la relación no era nada buena. Incluso estaba sobre la mesa la opción de una separación, como señalaron algunos familiares próximos. En anteriores discusiones, según allegados de la pareja, él ya la había amenazado con hacer daño a la pequeña.

Pero ayer, cuando la mujer se marchó decidida a denunciar a su marido, éste cumplió su fatal advertencia y degolló a su hija. Según algunas fuentes, tras cometer el crimen, llamó por teléfono a su esposa y le dijo lo que había sucedido.

Posteriormente, y por causas que se investigan, el hombre trató de descolgarse por el balcón de la vivienda. Tras engancharse a uno de los toldos, cayó de espaldas desde un segundo piso sobre la luna de un coche estacionado a la puerta de su casa. Los clientes del bar redujeron a Mihail después de que éste les reconociera lo que había hecho. Lo inmovilizaron a la espera de la llegada de la policía. La investigación deberá determinar si el hombre trató de suicidarse tras lo ocurrido.

Una de las vecinas de la finca explicó que su hijo, de ocho años, escuchó un ruido sordo que correspondía a la caída del hombre sobre el coche «y me avisó. Yo estaba en el otro lado de la casa y no había escuchado nada. Me asomé, vi lo que había pasado y le dije que era una maceta que había caído».

Traslado a comisaria

Un minuto antes de las cinco de la tarde se recibió un aviso sobre lo ocurrido en esta vivienda. En unos pocos minutos, la Policía Local de Alzira se personó en el lugar del crimen y se llevó al presunto autor al Hospital Universitario de la Ribera. Allí fue atendido de unas heridas sin demasiada importancia en la cabeza, le colocaron varias grapas, y, posteriormente, y siempre custodiado por agentes de la Policía, fue trasladado hasta la comisaría, donde pasó la noche a la espera de pasar a disposición judicial.

Los policías tuvieron que echar abajo la puerta de la vivienda, donde se encontraron con una escena extremadamente dolorosa. «No hay palabras para explicarlo», fue el único comentario que realizó uno de los agentes.

Fotos

Vídeos