Andalucía profundiza en el análisis del ascensor que mató a una joven madre

R. C. SEVILLA.

La Junta de Andalucía ha encargado un informe técnico sobre el ascensor que terminó con la vida de Rocío Cortés -que acababa de dar a luz en el hospital sevillano de Valme- a un organismo de control autorizado (OCA). Se trata de una empresa privada externa que inspecciona ascensores cada dos años, es decir, controles diferentes a las labores de mantenimiento que cada empresa hace con sus elevadores. La decisión de contar con una entidad privada se debe a que «esta dispone de todos los equipos necesarios y están altamente especializados en ascensores».

Ayer se daba a conocer un avance de la autopsia de la joven de 25 años, en el que figura que murió por un traumatismo craneal severo. «El cráneo de la joven habría sufrido un aplastamiento entre el suelo y el dintel de la cabina del ascensor, al comenzar a elevarse el mismo en un momento en el que el extremo de la camilla -en donde era trasladada a planta por un celador- estaba fuera del habitáculo del ascensor». Este avance fue incorporado a las investigaciones que lleva a cabo el Juzgado de Instrucción número 1 de Sevilla, que se encarga de esclarecer lo ocurrido, después de que la dirección del hospital de Valme le comunicase lo sucedido. Y es el mismo en donde la familia de la fallecida denunció al centro y a la empresa encargada del mantenimiento del ascensor.

También ayer, enterraron a Rocío en el cementerio de la localidad sevillana de Dos Hermanas. La familia se despidió de la fallecida junto con cientos de vecinos que quisieron acompañarles y mostrarles su cariño y apoyo.

A la salida del entierro, el padre de Rocío, Juan Manuel Cortés, reprochó que «un hospital no puede tener ascensores de más de 30 años de antigüedad». Tampoco se explica que sólo un celador trasladase a una paciente. «Si hubiese habido uno delante y otro detrás de la camilla esto no hubiese ocurrido», dijo.

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