Piden el indulto para el hombre de 83 años que mató a un joven que asaltó su casa y torturó a su mujer

Jacinto S. M. (derecha), durante el juicio./ABC
Jacinto S. M. (derecha), durante el juicio. / ABC

Jacinto S. M., que fue declarado culpable por el jurado popular, aguarda ahora el inminente fallo del juez

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Culpable de homicidio. El veredicto del jurado popular en el juicio contra Jacinto S. M. es firme, pero no está claro que cumpla sentencia alguna. Y es que el propio órgano ha pedido que se suspenda la pena de hasta cuatro años de prisión que podría imponérsele o que se le indulte, una petición que también defienden su defensa e, incluso, la Fiscalía. Las razones: su edad, 83 años, y la convicción de que actuó en defensa de su vida y la de su familia. Y es que Jacinto, que no tenía antecedentes penales, mató de un tiro a uno de los dos jóvenes que asaltaron su vivienda en Tenerife en 2015 y torturaron a su esposa para que dijera dónde guardaban su dinero.

En la casa se encontraban el acusado, su esposa y la hermana de esta cuando dos jóvenes la asaltaron. Eran Jonás C. R., el fallecido, de 26 años, y Christian, menor de edad en el momento de los hechos. Para el jurado queda probado que el acusado disparó a Jonás C. R. en defensa propia y de su esposa, pese a que existían alternativas posibles «menos gravosas» para impedir el riesgo real existente en el asalto, o que se imaginaba el anciano, dada la situación de angustia y temor provocada por los jóvenes, que iban enmascarados y portaban palos y un arma simulada. El jurado añade que ha quedado probado que disparó con un revólver del calibre 38 asumiendo el riesgo de matar a la persona enmascarada, pues el recinto era pequeño y podía impactar sobre alguno de los presentes en el lugar. Jonás no murió inmediatamente, sino que salió de la casa para desplomarse junto al tendedero, según se relató en el juicio, recogido por ABC.es.

Al entender del jurado, también ha quedado probado que los asaltantes, con el objetivo de apoderarse del dinero que pudieran encontrar en la vivienda, encañonaron al acusado en la sien y le ocasionaron diversas lesiones, lo que refrendó Christian C.P. y los médicos forenses. Para el jurado no ha quedado probado que después de que Jacinto disparase y Christian saliese corriendo, su acompañante Jonás C.R. se enfrentase al anciano portando un palo en la mano, pues no se disponen de pruebas suficientes y hay contradicciones en las declaraciones de los testigos, por lo que la legítima defensa aparece como eximente incompleta. Sí se ha constatado que el revólver de Jacinto tenía un número de serie parcialmente borrado a sabiendas de que carecía de la licencia necesaria, algo que sabía el acusado, que señaló que se la había dado un hijo ya fallecido.

Por todo ello el jurado considera en su veredicto que aunque Jacinto S. M. es culpable de la muerte de Jonás C. R., se le deben conceder los beneficios de la suspensión de la pena privativa de libertad en el caso de que legalmente sea posible y propone su indulto total o parcial, dada su edad, que carece de antecedentes penales y que si provocó la muerte de Jonás C. R. fue en un intento de defender su vida y la de su familia.

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