Castigo ejemplar y pedir perdón en público para evitar ser procesados

Estado de los aseso públicos tras el acto vandálico./
Estado de los aseso públicos tras el acto vandálico.

El alcalde de un pueblo de Guadalajara ofrece una alternativa a seis menores que destrozaron los aseos públicos

J.V. MUÑOZ-LACUNAToledo

No hay mejor método para combatir y prevenir el vandalismo que concienciar a los vándalos de sus actos y que pidan disculpas en público. En esto cree ciegamente el alcalde de Fontanar (Guadalajara), Víctor San Vidal, después de haberse encontrado los aseos públicos del pueblo con la cerradura forzada, los retretes atascados de arena, las tuberías arrancadas y las paredes ensuciadas. Las investigaciones de la Guardia Civil han dado con los autores de estos hechos: seis menores de edad que para evitar ser denunciados y pasar a disposición de la Fiscalía de Menores deberán redactar y publicar una carta de perdón a sus 2.300 vecinos. La página de Facebook del Ayuntamiento puede ser un buen tablón de disculpas.

«Hemos querido poner énfasis en que todo el mundo puede equivocarse y enmendar sus errores con los castigos oportunos pero que en ningún momento se puede hacer un escarnio público ni estigmatizar a nadie y más cuando se trata de menores de edad», justifica esta medida el alcalde, del PSOE.

Los aseos públicos de Fontanar se inauguraron en agosto de 2017 pero hace unos días aparecieron inutilizables, lo que llenó de indignación a los vecinos de este pequeño pueblo, empezando por el alcalde. «Existen situaciones donde nuestros hijos tienen actitudes reprochables, tanto en el colegio, en restaurantes o simplemente en su vida diaria y muchos miramos a otro lado o pensamos que son cosas de niños o chiquilladas», lamenta el alcalde de este municipio que no ha dudado en acudir en persona a las casas de los menores para hablar con sus familias y proponerles el trato de cambiar la denuncia por una disculpa pública.

Arreglarán los desperfectos

Los seis menores no sólo tendrán que redactar y publicar una carta de perdón creíble. También deberán arreglar ellos mismos los desperfectos ocasionados en los baños públicos y, en caso de no poder o no saber hacerlo, serán sus padres quienes contraten a albañiles y fontaneros. Además, realizarán 60 horas de trabajo en beneficio de la comunidad.

Un castigo ejemplar que la mayoría de los vecinos de Fontanar aplaude y que Víctor San Vidal justifica afirmando que «quizás mañana todos nos arrepintamos de no haber corregido a tiempo ciertos comportamientos y actitudes y quizás estemos criando y creando nuestro fin como sociedad civilizada».

 

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