La presunta asesina del hospital de Alcalá fue investigada hace dos años por otra muerte

Los padres de la enfermera defienden su inocencia. / Atlas

Los padres y allegados de la axuliar de Enfermería, detenida desde el sábado, defienden su inocencia

MELCHOR SÁIZ-PARDO

Los padres de Beatriz L. D., la supuesta asesina de una octogenaria en el hospital Príncipe de Asturias de la localidad madrileña de Alcalá de Henares, no tienen «ninguna duda» de que su hija «es inocente» y han insistido en que es una «gran trabajadora», al tiempo que han pedido «que por favor se respete la presunción de inocencia». Lo mismo han dicho vecinos y compañeros de la mujer, que la han calificado de muy «risueña» y se han mostrado «sorprendidos» con la noticia.

Beatriz L.D. ya estuvo en el punto de mira de la Policía hace dos años cuando se investigó la muerte en extrañas circunstancias de otra anciana en esa misma Unidad de Medicina Interna. Algunos de sus compañeros y superiores llegaron a confesar a los agentes sus sospechas de que la auxiliar de enfermería ahora encarcelada podría estar detrás de aquel fallecimiento de una paciente que se encontraba en buen estado de salud, a pesar de su edad.

Sin embargo -según revelan fuentes de la investigación-, la brigada de homicidios no logró conseguir pruebas contra Beatriz, quien poco después, tras un accidente laboral en un brazo, cogió una baja durante un año y medio, reincorporándose el pasado mayo.

La auxiliar, de 37 años, fue detenida la noche del sábado, acusada de haber asesinado a una paciente de 86 años, a la que habría inyectado el jueves por la tarde una letal inyección de aire en las venas que le habría provocado la muerte. La detenida, de acuerdo con responsables de la investigación, no habría tenido problema para acceder a su supuesta víctima. Trabajadora del Príncipe de Asturias desde hace una década e interina desde 2014, era una de las encargada de los cuatro controles de Medicina Interna, especialistas en geriatría, que ocupan las plantas cuarta y quinta del edificio.

La anciana fallecida se encontraba ingresada en la planta 5, ala B, y estaba a punto de ser dada de alta tras haber mejorado de una dolencia leve en los últimos días. Fue precisamente lo inopinado del fallecimiento de la mujer lo que hizo que los propios médicos de la Unidad de Medicina Interna abrieran una investigación.

Tras su fallecimiento, los facultativos comenzaron a revisar todos los protocolos para comprobar la medicación y si la mujer podía haber sufrido algún tipo de reacción al tratamiento. Tras no hallar nada anómalo, ya que era prácticamente imposible que la anciana hubiera sufrido un shock anafiláctico con esos medicamentos, los especialistas decidieron realizar un TAC al cadáver.

Interrogatorios, en secreto

Fue entonces cuando descubrieron que en el corazón de la víctima había una burbuja de aire, signo claro de que había sufrido una «embolia gaseosa» que había desencadenado un ataque cardiaco. Una embolia provocada «con toda probabilidad» por una inyección de aire en una de las arterias que van al corazón, a juicio de los investigadores.

Con estas pruebas, los médicos alertaron de inmediato a la Policía y al juez. Durante el viernes y el sábado -y en secreto- los agentes interrogaron en condición de testigos a todo el personal que se encontraba de guardia esos días en la zona de Medicina Interna. Al final, las sospechas apuntaron a la auxiliar de enfermería, que fue detenida y puesta a disposición judicial.

La magistrada del Juzgado de Instrucción 2 de Alcalá de Henares, de guardia, acordó el pasado lunes su ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza. Beatriz L. D. fue conducida de inmediato al módulo de mujeres del recinto penitenciario de Alcalá-Meco y el caso pasó al Juzgado de Instrucción 4, que es quien lleva la investigación desde el principio y bajo un estricto secretismo para evitar la alarma entre los pacientes y familiares.

Los investigadores descartan que esa muerte forme parte de una trama en el hospital. Todos los indicios apuntan a que la sospechosa actuó sola y a espaldas de sus compañeros.

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